Tontainas yankis celebrando algo con diez años de retraso.
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Anda que no tuve jaleo cuando me negué a creer la peli de buenos y malos que Obama pretendió hacernos tragar a la fuerza.
El guión era tan rematamente malo que ni un alumno de preescolar se lo creería, y sin embargo, millones de personas aceptarón la palabra de un cadáver político como el que nos atufa a nosotros, en esa insensata creencia suya de que alguien importante no miente.
El cadáver desaparecido casi instantáneamente, tirado al mar, según ellos, un mar que estaba muy lejos de la casa donde afirman que lo mataron.
¿Y la casa esa? Venga llamar "mansión" a cuatro paredes para guardar cabras.
El ADN, resuelto antes de tirarlo al mar, cuando todo el mundo sabe que se necesitan varios días y por muy yankis que sean, la ciencia no los va a tratar con deferencia por ser ellos.
Ni una foto, nada. Excusas absurdas, incomestibles, absolutamente risibles.
Como ya dije, Obama necesitaba algo que le reportase la popularidad perdida y por ello se montó la película. ¿Un helicóptero dinamitado (por ellos mismos)? ¡Bah!, tienen muchos. ¿Gente asesinada en la casa? Es lo suyo, su especialidad. No les viene de un muerto más o menos.

