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domingo, 4 de agosto de 2013

El victimismo: una lacra

El Caribe reclama a Europa una compensación por la esclavitud



Esta noticia no me ha sorprendido en absoluto, se veía venir. Está de moda exigir compensaciones por algo que hicieron los antepasados más remotos en la noche de los tiempos. Es más fácil echar las culpas a otros de su inoperancia actual que ponerse a trabajar.

Las naciones que conforman la Comunidad del Caribe (Caricom) atribuyen el origen de su actual pobreza material a la esclavitud y al genocidio perpetrado en aquellos tiempos. Por eso han decidido emprender un proceso jurídico contra Inglaterra, España, Francia, Holanda y Portugal, en reclamo de una compensación económica y de inversión en planes de desarrollo.

Cualquier día clonan a un dinosaurio y éste nos exije compensaciones por su extinción, aunque entonces aún no había humanos, pero si cuela, cuela.
Hace muchos años que son libres, ¿qué culpa tenemos los actuales europeos de que no sean capaces de levantar cabeza?
Y ojo, que en caso de una hipótetica independencia catalana, a la que los gobernantes de turno vean que el invento no sirve y Cataluña sea cada vez más pobre y miserable, harán como estos, exigir compensaciones a España. Es la ley del víctimismo, la de los incapaces, la del rencor y la marrullería a un tiempo.

La esclavitud fue una época deleznable, y sin embargo, sigue existiendo aunque sea ilegal. Sabemos que en España, para no ir más lejos, hay muchos talleres clandestinos donde los chinos trabajan y malviven hacinados en el mismo sitio. Sabemos de niñas y mujeres esclavizadas por princesas saudíes. Sabemos de las esclavas sexuales en burdeles de Europa y el mundo entero. Sabemos de niños de pocos años trabajando de sol a sol haciendo ladrillos que pesan más que ellos. Sabemos... sabemos... Sabemos mucho, pero no sabemos cómo solucionarlo porque no está en nuestras manos. Porque la corrupción está presente en todos los estamentos y niveles, desde el más poderoso hasta el más humilde.

Y ahora nos salen estos cantamañanas exigiendo que, además de mantenerlos en nuestros respectivos países cuando vienen a rascarse las pelotas, les demos dinero a sus gobernantes para sentirse reyezuelos como lo eran sus antepasados de la selva.
El pasado debería ser pasado, pero los inútiles siempre lo arrastran hasta el presente, impidiendo el desarrollo de todos, empezando por ellos mismos.