El primer premio, por sexto año consecutivo, ha recaido en la Plaça La Farga, ya legendaria por sus excelentes artesanos.
Quiero hacer un desmentido respecto al año pasado. Escribí que el destrozo de la decoración se había debido a actos vandálicos porque desgraciadamente no suelen faltar, pero un miembro de la comisión de fiestas tuvo la amabilidad de pasar por este blog y sacarme de mi error: fue la lluvia.
En esta ocasión también padecimos una fuerte tormenta la noche antes del inicio de las fiestas, conque me temí lo peor. Por fortuna aguantó prácticamente todo, lo que supone un alivio ante tanto arte y trabajo de todo un año.
El diploma que justifica el Primer Premio
Así se ve la entrada de la plaza medieval
Persectiva lateral de la entrada, se aprecian las cadenas del puente levadizo
El rastrillo, las cadenas, el portalón de madera, antorchas...
Junto al portalón principal. Las palomas se ponían las botas picoteando la paja
Portalón lateral que se abre al resto de la plaza, no decorada
La fragua no podía faltar, es la que da nombre a la plaza
Había dos calabozos como este a ras del suelo
Terreno de justas. Las vallas del Ayuntamiento joroban bastante para la estética de las fotos
Detalle de los tronos de los condes. Ignoro si hubo actores. Habría estado bien, aunque no creo que los caballos hubieran sido reales pero yo puedo hacerlos, tengo experiencia
Viviendas y comercios "disfrazados". No se dejaron ni un detalle
El pozo
Esta zona acaba al final del recorrido, y forma una plaza propiamente dicha, con tribunas engalanadas para ver los espectáculos de verdad, no los de justas, je je je... Pero no les hice fotos porque tenían pilas de sillas de plástico blanco, de terraza, y estropeaban la estética. (Fui una mañana laborable)
Los pasquines ante los cortinajes rojos muestran imágenes del proceso de confección de cada elemento. Una maravilla.
Acabé con la enorme lámpara que corona esta zona.
Hemos dado un buen repaso al Primer Premio y nadie duda de que se lo merezca año tras año.
Bien es verdad que tienen a su favor el vasto espacio del que disponen, pero... sin sus excelentes artesanos no sería posible. Sería lo mismo que darle a un niño una pared enorme en la que pintarrajear.
¡Un aplauso para la Plaça La Farga!
Posteriormente publicaré sobre otras calles.