Seamos serios, un establecimiento de ocio es un local privado, pertenece al empresario o autonómo que lo mantiene y que lo dedica a lo que le salga de "allá", que para eso pone su dinero en juego.
Las tiendas, centros comerciales, bancos, cajas de ahorro, farmacias... no son establecimientos de ocio, se va a ellos por necesidad, por lo que están englobadas en locales públicos y que en ellos se prohiba fumar está muy bien.
Recordemos que estamos hablando de la nueva ley, no de la anterior, así que no vamos a mencionar los transportes públicos y todo lo que ya está comprendido en la otra. Aquella fue buena al fin y al cabo, porque fumar en el autobús y en el Metro no es de recibo. Hasta una fumadora empedernida como yo, nunca lo hice; se trata de sentido común y si algunos carecen de él, pues me parece bien obligarles si no hay más remedio.
Pero la prohibición total en los locales de ocio no es lo mismo. ¿Por qué se ha cambiado? Con la otra se dejaba a discrección del empresario permitir fumar o no, siempre que el local no superase determinada superfície. Si la superaba, se les obligó a hacer costosas reformas para aíslar la zona de fumadores e instalar extractores especiales.
Y lo hicieron. Muchos inviertieron cantidades importantes para ello. Porque, como profesionales de la hostelería, sabían que sin fumadores su negocio se iba al carajo.
Los histéricos anti-humo van por los foros afirmando que somos pocos. Se equivocan de medio a medio. Somos nosotros los que mantenemos los establecimientos de ocio. Ellos son los de "vida sana", de un café con leche, un vermut los domingos y poco más. Ellos no mantienen bares, restaurantes (con la sobremesa de café, copa y cigarros), ni bingos ni discotecas. Un necio de los muchos que hay en los foros ha aplaudido la medida con el espatarrante argumento de que si no hay sobremesa, habrá mesa libre para los siguientes comensales y con ello, más beneficio para el negocio. Ya... a la hora en que la cocina se cierra, ¿no? ¿Quien va a comer a un restaurante a las cuatro de la tarde? En cambio, pierde un importante ingreso en copas que, no lo olvidemos, no son baratas precisamente.
Este desGobierno es demencial. Lo único que hacen es destruír empleo sistemáticamente. Son extremadamente ignorantes, no sirven ni para administrar una comunidad de vecinos. Todo lo basan en infantilidades revanchistas, porque vamos a ver, ¿a santo de qué prohibir que se fume en los clubs de fumadores?... Sí, son clubs privados, no tienen entrada libre, hay que ser socio para acceder, y por supuesto, mayor de edad. Y a pesar de esto, los gili... han prohibido que se fume en ellos. Vamos, que es como si en un club de petanca prohibiesen tirar las bolas y que todos los socios se limitasen a charlar sobre si tal marca de bolas es mejor que otra, o que el boliche rojo se ve más que el blanco. Absurdo, completamente absurdo. Así son ellos, con la salvedad de que nos están matando a la chita callando.
Un aplauso para la iniciativa del Asador Guadalmina. Que sepan los empresarios de hostelería que, o la secundan, o se van derechitos al paro aunque se queden calladitos. Porque el Asador será fuertemente multado y tal vez cerrado, pero al menos morirá con la gloria de los valientes, no como los que morirán sin remedio con la vista baja y el rabo entre las patas.
Ver.
Ver.


