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Mi escudella para Navidad ya está en su punto. Se trata de costumbres distintas. Los catalanes no celebramos la Nochebuena, lo hacemos el día de Navidad. Al fin y al cabo, es lo mismo, pero unos por la noche- sin que hayan tocado las doce siquiera-, y otros cuando ya es el día.
¿Qué importa? Para mí, nada. Mis hijos se fueron a celebrar la Nochebuena con su padre y la familia de él, andaluces. Pero el día de Navidad hay escudella i carn d'olla en casa, y mis hijos gozan con ella como otros con el marisco o el besugo. De todas maneras, sé que esta noche han cenado "tonterías" porque una de mis ex-cuñadas se da maña en untar tostaditas mini con una selección de "no se sabe qué", y la otra siempre guisa la misma bazofia incomestible, consistente en dados de cerdo, más duros que una bola de billar, y ahogados en una salsa que jamás he logrado descubrir a qué sabe, aparte de provocarme arcadas. Por esto sé que mis niños se han quedado con hambre. Pero bueno, les toca... Yo ya me libré.
Ayer leí una noticia de estas que, o te llenan de indignación, o te resignas y te desternillas de risa. Los ecolojetas hicieron un llamamiento para que durante estas fiestas no consumamos marisco y nos dediquemos a la sardina.... Qué graciosos, nos acusan a nosotros -los de siempre-, de provocar la desaparición de varias espécies. ¿Una vez al año y sólo quien pueda permitírselo?... ¿Por qué no se dirigen a sus jefes, los políticos, que son quienes lo consumen sin parar durante todo el año? ¡Puaf!, de verdad que dan asco.
¿Qué importa? Para mí, nada. Mis hijos se fueron a celebrar la Nochebuena con su padre y la familia de él, andaluces. Pero el día de Navidad hay escudella i carn d'olla en casa, y mis hijos gozan con ella como otros con el marisco o el besugo. De todas maneras, sé que esta noche han cenado "tonterías" porque una de mis ex-cuñadas se da maña en untar tostaditas mini con una selección de "no se sabe qué", y la otra siempre guisa la misma bazofia incomestible, consistente en dados de cerdo, más duros que una bola de billar, y ahogados en una salsa que jamás he logrado descubrir a qué sabe, aparte de provocarme arcadas. Por esto sé que mis niños se han quedado con hambre. Pero bueno, les toca... Yo ya me libré.
Ayer leí una noticia de estas que, o te llenan de indignación, o te resignas y te desternillas de risa. Los ecolojetas hicieron un llamamiento para que durante estas fiestas no consumamos marisco y nos dediquemos a la sardina.... Qué graciosos, nos acusan a nosotros -los de siempre-, de provocar la desaparición de varias espécies. ¿Una vez al año y sólo quien pueda permitírselo?... ¿Por qué no se dirigen a sus jefes, los políticos, que son quienes lo consumen sin parar durante todo el año? ¡Puaf!, de verdad que dan asco.
Aún así, más asco me dan Myriam Muñoz y su padre, alías 'la teñida' y... ¡ondia!, papuchi aún no tiene alías. A ver... voy a bautizarlo... mmmh... probaré con 'enfermo mental'. ¡Ay, no!, que eso lo ha dicho Anglada. ¡Cachis!, me lo ha pillao... Joer, el jefe es más duro que yo, que ya es decir.
Aquí mi carta abierta a la Barbie de risa. Sé que la leerá. La he publicado en otro sitio donde tiene la nariz metida.
Me recuerda a la Meona por su falta de luces. Ainsss...
