La Assemblea Nacional Catalana, el órgano más furibundamente independentista, fuertemente subvencionado y apoyado por el separatismo más feroz,
ha detectado irregularidades. O se las han detectado y pretenden curarse en previsión de otro pollo de corrupción salvaje.
A
raíz del déficit del acto celebrado en el Palau Sant Jordi de Barcelona
el pasado 10 de marzo, la ANC pidió la realización de una auditoría
para conocer los detalles de la gestión económica de la organización.Según
esta auditoría, a la que ha tenido acceso e-notícies, la ANC ingresó
más de 47.000 euros por la organización del acto, pero tuvo un gasto de
más de 123.000 euros. Por tanto, las pérdidas superan los 75.000 euros.En
la misma se mencionan irregularidades en la venta de entradas en el
mismo recinto, lo que el entonces responsable de tesorería desconocía y
que al no estar numeradas no se han podido comprobar. Y es que en un principio la venta oficial se hacía vía Internet.
Vender entradas sin numerar es algo habitual por parte de mangantes que así desvían el dinero a su bolsillo a lo grande. Recordemos los macro eventos con triplicación del aforo, muchos con letales resultados. No es el caso que nos ocupa, afortunadamente, pero sí en cuanto a choriceo y corrupción.
¿De qué sirve un responsable de tesorería que ignora lo que pasa con el dinero? Mucho ladrar contra otros, pero les ha pasado lo mismo y ahora se hacen los dignos exigiendo depurar responsabilidades.
También se han encontrado irregularidades en la venta de merchandising. En
este caso, pese a que se había pactado un presupuesto de 3.000 euros
para la compra de material, finalmente, y sin aprobación de nadie de la
organización, el gasto superó los 14.000 euros.
¿Sin aprobación de nadie de la organización? ¿Otra vez
Mortadelo y Filemón? ¿Quien firma la autorización para los pagos? ¿La señorita Ofelia tal vez?
Además,
se da la circunstancia de que también se cambió de proveedor sin previo
aviso y se contrató a una empresa que en el momento de realización del
acto en el Sant Jordi (el 10 de marzo) no estaba ni constituida. De hecho, dicha sociedad se constituyó formalmente ante notario el 19 de marzo, es decir, 9 días después del evento.
Lo normal cuando se trapichea y mangonea, favorecer a familiares, amigotes, o a uno mismo enmascarado. Nada nuevo bajo el sol, vivir de la política a costa de pardillos que viven en las nubes.
Parte del material de merchandising que no se pudo vender in situ tampoco se pudo recuperar y no se sabe dónde está. Este hecho supone otra pérdida económica por parte de la ANC.Por
todo ello, y después de saber el resultado de la auditoría, la
organización independentista decidió, durante el Secretariado Nacional
del pasado mes de abril, crear una comisión para averiguar los hechos y
también una investigación sobre una recaudación de dinero con unas barretinas durante el acto en el Sant Jordi, que no estaba en conocimiento de la organización.
El primer párrafo es divertido: "no se sabe dónde está". Una de dos, o repartido en varios domicilios de "serios patriotas catalanes", o que no existió y su importe pasó a engrosar algunos bolsillos de tales chorizos con barretina.
Además, se produjo "una mala gestió" en la contratación de autocares y también en el servicio de catering. En
este último caso, se apostó por una empresa que no era la que presentó
la oferta más económica y que al mismo tiempo acabó subcontratando a la
empresa que había hecho la mejor oferta a la ANC.
¿Y se sorprenden de ello? ¿Qué hacía el tesorero? ¿Rascarse la barriga? ¿Echar firmas como quien dedica autógrafos?
Fuentes
de la ANC han confirmado a e-notícies que se ha decidido también la
creación de una comisión de investigación externa para que no forme
parte ninguno de los presuntamente implicados ya que así "será más fácil
averiguar que pasó". Y es que a estas alturas ha sido casi imposible vincular nombres con los hechos sucedidos.
Esto supone la traca final: "Y es que a estas alturas ha sido casi imposible vincular nombres con los hechos sucedidos."
Menuda manera de controlar su casa. Y estos son los que exigen separarse de España asegurando que con ellos no habrá corrupción y seremos ricos y cresos. Vomitivos.
Ojo a la imagen. Para esto se podían haber ahorrado el alquiler del Palau Sant Jordi y usar un cine de barrio. ¡Qué manera de hacer el ridículo!