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Vaya por delante que soy antitaurina y anti todo lo que suponga usar un animal para diversión.
Ayer, miércoles, se aprobó en el
Parlament de Catalunya la prohibición de las corridas de toros, hecho que ha desencadenado -desde su insinuación- millones de opiniones a cual más furibundas, exaltadas y agresivas, tanto de una parte como de otra.
Me congratulo con esta medida, pero me pregunto ¿y los
correbous?... Cataluña ha prohíbido
los toros como símbolo español, pero mantiene los
correbous como "cultura catalana".
¿A quien pretenden engañar con la pretendida protección al animal y su sufrimiento? Esgrimen un argumento
tan débil como inútil: que en los
correbous no se da muerte al animal.
No se trata de matar, se trata de que lo hacen sufrir sólo para diversión:
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Ante estas imágenes, yo no veo diferencia entre una salvajada "española" y otra "catalana".
A los toros de lidia se les permite vivir felizmente durante cuatro años en los pastos, luego son "afeitados", drogados y martirizados antes de soltarlos al ruedo para que un payaso con lentejuelas se luzca.
Estos toros de la "cultura" catalana se ve que no tienen derecho a tanto lujo, pero se les martiriza igual. Véase al "patriota" catalán pegando fuego a las astas. Véase la primera imagen con el animal bajo una lluvia de brasas.
¿Qué decir de la pobre bestia acribillada a dardos? ¿Y la otra que sacan ahogada porque en el paroxismo del terror cayó al agua?
No nos engañemos,
la medida es política y no hay más vueltas que darle. Y tan política que los tortazos y escupitajos son mútuos, pues Cataluña no ha sido la primera en prohíbir las corridas de toros, Canarias lo hizo en 1991 y nadie se rasgó las vestiduras. Es más, yo lo he sabido ahora. Han pasado 19 años y Canarias no ha perdido turismo, algo con lo que los pro taurinos amenazan a Cataluña al haber dictado esta medida. Pero claro, Canarias está muy lejos y nadie se acuerda de que forma parte de España hasta que le pisan el callo.
Yo soy la primera en denunciar a la Gestapo Catalana, así que no estoy defendiendo al
Parlament, acuso a unos y otros de odiarse mútuamente. A los gobernantes catalanes por falsear la verdad de sus intenciones, camuflando su fóbia a España de manera tan vil. Y a ciertos españoles por su fóbia a Cataluña y los catalanes.
Cito las palabras del paleto de Iznájar después de la votación:
El presidente de la Generalitat, José Montilla: "Yo he votado en contra de la prohibición porque creo en la libertad, porque hubiera preferido que la continuidad o no de las corridas formara parte de una decisión tranquila y normalizada de los hábitos sociales de los catalanes y, en consecuencia, de la imparable cultura a favor de la protección de los animales, antes que por cualquier imposición legal".
Asqueroso hipócrita. ¿Cree en la "libertad"? ¿En una "normalización tranquila de los hábitos sociales de los catalanes"? ¿"... antes que por imposición legal"?
¡Valiente fullero mentiroso! Impone el catalán por decreto, pisoteando la Constitución. Multa a los comercios que no rotulen en español con letras bien grandes y luego se pone el burka de demócrata....
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