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sábado, 8 de diciembre de 2012

Preparativos del belén

Paso de momento de la casta corrupta de los chorizos de todo pelaje y color, prefiriendo dedicarme a cosas personales que buena falta me hacen al haberlas dejado olvidadas en gran medida.
Aquí no voy a contar ciertos aspectos que sólo interesan a mis amigos y los cuales ya saben de qué va, aunque sí aprovecho para agradecerles su ayuda, cada uno dentro de sus posibilidades y sentirme francamente orgullosa de poder contar con su amistad.

No he encontrado mi varita mágica para hacer desaparecer las tropecientas cajas que llenan mi casa desde que vacié el trastero, pero al menos, como muchas de ellas contienen figuras y cosas del belén, y dado que mi casa está libre de gatos destrozalotodo, he decidido montarlo después de varios años sin poder hacerlo desde que Bimba, alías la asesina, llegó a casa y se enamoró de las montañas llenas de musgo, aposentándose encima cual Cleopatra entre cojines, aparte de tener fijación por los haces de leña, los sacos de arroz y los husos de lana del zoco que acababa encontrando yo detrás del sofá, momento en que me acordaba de sus ancestros.

Este año no cuento con musgo por no tener conductor que me lleve al bosque a recolectar y estuve pensando cómo salir del paso o abandonar. Detesto hacer un belén con musgo artificial y río de papel de plata, pero creo que algo podré hacer que no sea muy cutre. Eso sí, totalmente descartado el hermoso cielo azul estrellado porque no puedo subirme a una escalera para ponerlo convenientemente detrás de la mesa :(



En esta imagen se ven los preparativos iniciales. La IBM de la izquierda la tengo en reserva, lista a recibir los cables del equipo si los ciberdelincuentes se me cargan el actual. Leona prevenida vale por dos y la experiencia es un grado, ¡juas! Bueno, espero que no suceda en plenas Fiestas porque tendría que cargarme el belén, ¡uf!
Por cierto, la psicópata habitual ha hecho otra tontería de las suyas. (No tiene remedio, es tonta del cogote) Pero bueno, no vale la pena prestar atención a semejante tarada que incluso va a Segundamano haciéndose pasar por un tal Mauro para contactar conmigo. Ella no puede ver allí mi correo electrónico ni mi número de móvil, pero yo sí los suyos, aunque el correo no es el suyo habitual. Qué más da, sé cual es de todas formas, de entre todos los que usa. ¿O se ha creido que cuando dije que la tengo localizada me marcaba un farol?

Siempre he usado libros como base de las montañas, pero en esta ocasión aprovecho lo que hay a la vista y me ahorro tener que meterlo en no sé dónde. Eso sí, los documentos los he metido en un maletín, no vaya a necesitarlos el día 27, je je je...
El corcho sobre la IBM tiene la tira de años, hoy valdría un pastón porque el material belenistíco se ha ido encareciendo con el paso del tiempo. Tengo otro algo más pequeño, y más antiguo que este, pero ambos son insuficientes para cubrir toda la superfície, de ahí poner hojas de papel de periódico arrugadas. Hay que pintarlas para que den el pego.



¡Verde! ¡Verde! Necesitaba verde natural. Sin el bosque me siento desnuda y no sabía qué hacer. Hace días guardé unas hojas de acelga pensando en cubrir con ellas el papel, pero claro, se pudrieron a ojos vista y me senti impotente.
Ayer pasé a visitar a mi tía y... ¡oh! Delante de su casa derribarón una casa baja y las hierbas que crecieron en el terreno asomaban por la cerca, invadiendo la acera. En la foto de arriba está mi "cosecha".
No tengo musgo, pero sí muchos recursos.

Como anécdota diré que mi hijo quiere adornar el piso de su padre y cuando éste le dió permiso, que ya podía empezar, el chico respondió que todavía no, "que mamá dice que ha de ser en una fecha determinada, pero no recuerdo cual". ¡Esta es buena! A cuadros me quedé al saberlo.
Es el 13 de diciembre, Santa Lucía. Así se llaman las ferias de paradas que venden artículos pesebrísticos y adornos navideños, Fira de Santa Llúcia, en la Catedral de Barcelona y la de la Sagrada Familia.



Ah, y en Cataluña no se quita nada hasta el 2 de febrero. Es una tradición que parece hecha a mi medida porque aunque me haya puesto ya con el belén, a saber cómo habrán avanzado las obras el día 13... Y claro, también necesito tiempo para desmontar todo el laborioso tinglado. ¡Juas juas!