Señores, estoy hasta el moño. (Moño, peinado que recoge el pelo en lo más alto de la cabeza):
Hace tiempo que ustedes se han aposentado en mi blog, rastreando todas mis publicaciones diariamente, retrotayéndose hasta el pasado, e incluso me siguen a otros blogs en los que participo. No se ocultan, les da igual que lo sepa. Comprendo que no se preocupen en absoluto, ya que no se puede competir con ustedes, obvio.
Pero me gustaría saber el motivo porque no creo ser tan importante como para merecer su atención. Sólo soy una usuaria de internet como muchos otros, para nada peligrosa, a no ser que ustedes lo vean así por no ceder nunca. Pero yo sólo uso argumentos. Lo que me fastidia, aparte de que últimamente mi equipo sea atacado sistemáticamente, es que algunos de mis amigos también tengan problemas con sus blogs, sintiéndome culpable sin serlo.
Una de dos, o dejan de hacer tonterías -porque esto es absurdo-, o me dicen qué pasa, qué creen que soy y qué peligro se supone que represento. Estaré encantada de responder a sus preguntas, es más, podría ser muy divertido para mí.
Aviso para trolls tontolculo: no se os ocurra venir haciéndoos pasar por lo que no sóis, que huelo vuestro hedor a través de los bites. La respuesta, que no creo que la haya, llegará a mi correo, dado que saben sobradamente cual es.
Una pesadez, ¡por Thor!, pero tenía que decirlo porque se están pasando y no tengo idea del motivo. Parecen infantiloides como los indepes. Un amigo me dijo que igual es un becario de la CIA aburrido que se me ha amorrado como los trolls. Vale, hasta ahí lo entiendo, pero no lo que está pasando en mi equipo y mucho menos con algunos de mis amigos que han perdido el acceso a sus respectivos blogs. ¿Pretende el becario que me aleje de mis amigos para no perjudicarlos? Esto me suena a cierto troll español, muy empecinado, pero lo cierto es que el origen de esas muchas visitas constantes, siguiéndome por todas partes, marcándome, señala a quien digo. Y no es cosa mía, que hasta que no me lo comentó un amigo que se detuvo a observar mi "chivato", no caí en la cuenta de ello.
Saludos, señores -o señor o señora- de la CIA. Espero un poco de valentía por su parte...
