Médicos y personal sanitario se niegan a dejar de atender a los ilegales cuya tarjeta sanitaria será desactivada el 1 de septiembre, acogiéndose a una supuesta objección de conciencia.
No faltan los demagogos que comparan dicha objección respecto al aborto, haciendo un potaje de los suyos habituales.
Porque no es lo mismo negarse a matar una vida humana indefensa por parte de quien se dedica a salvar vidas, que usar los medios que ellos no pagan (los médicos), dedicándolos a otros en detrimiento de los que sí.
No nos engañemos ni nos dejemos engañar. No se puede dejar a nadie muriéndose, esto es evidente, hay que atender a quien sea, pero también es evidente que el sistema instaurado hasta ahora nos está matando a todos.
Aparte de que los políticos sean unos chorizos que vacien las arcas, si el sistema sanitario atiende una enorme proporción de pacientes que no cotizan, es obvio que los medios no llegan para todos.
Yo he tenido que contratar un seguro médico privado, a pesar de no cobrar absolutamente nada, ni paro ni ayuda alguna. Nada en absoluto. Y los ahorros se me terminan.
Tuve que hacerlo porque salía del ambulatorio mucho peor de lo que entraba; más de dos horas esperando en un incómodo banco de madera, a pesar de que tenía hora concertada.
Cuando por fin me tocaba, necesitaba tiempo para levantarme y me arrastraba por las paredes para poder caminar, debido a la lesión de la columna. Tercermundista.
Con tiempo más que sobrado para estudiar el panorama que me rodeaba, nunca vi a ningún extranjero que pareciera enfermo. Pero eran muchos, muchísimos, los que estaban allí alegremente.
¿Para qué me daban determinada hora si no me llamaban hasta más de dos después? Debe ser el sistéma de Zimbabue...
Señores, una cosa es atender enfermos y otra hacerlo con los de fuera mejor que a los autoctónos, a los que se nos deja tirados durante horas mientras ellos van pasando y saliendo con las recetas de medicamentos que luego llevan a sus países para repartir entre los familiares.
Estos médicos y enfermeros objetores no tienen ningún derecho a usar unos medios y un tiempo que no les pertenece. Si quieren atender a sus pacientes "sin papeles", que lo hagan fuera de su horario de trabajo y en la sala de estar de su casa. Que paguen ellos los medicamentos.
Ya está bien de tanto "buenismo". Aquí estamos agonizando y sin embargo se quiere dar una bonita imagen de país superdesarrollado, atendiendo a cualquiera que venga en bandeja de plata.
Este Gobierno es un maricomplejines que se asusta si recibe críticas:
El director general de la Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, Agustín Rivero, dio ayer, jueves, otra vuelta de tuerca a la ceremonia de confusión que ha orquestado su departamento respecto a la atención de los inmigrantes en situación irregular que estén recibiendo un tratamiento crónico. Estos se quedarán sin tarjeta -y, en teoría, sin acceso al sistema sanitario público- el próximo 31 de agosto. Pero Rivero aseguró que los sin papeles crónicos serán atendidos y se pasará la factura a sus países de origen. "Se les enviará por la asistencia que se les ha prestado aquí", afirmó.
Este hombre no carbura, obvio. ¿Por qué se cree que están aquí?...
"Si callas pueden pensar que eres tonto, pero si hablas lo confirmas."