Donado por el monarca de su tiempo, allá por 1714, cuando la guerra de sucesión entre Austrias y Borbones en suelo catalán, fue un bombón para Gran Bretaña, ya que sus piratas elevados a sires estaban convencidos de que se trataba de un punto estratégico allá donde ellos no alcanzaban con sus colonias.
Los políticos británicos están hasta el moño de Gibraltar. No les sirve de nada, más que para causar problemas diplomáticos con España.
En tiempos de Franco había un control férreo, pero llegó Felipe González y abrió las verjas para, a continuación, comprar propiedades en Marruecos y pedir la legalización de la droga. Menos mal que mi suegro está difunto, porque a pesar de ser comunista, en su día me dijo que González "sabe mucho, es un chico que lo hace muy bien". Pobre abuelo, se volvería a morir viendo la realidad, él que estaba convencido de que la izquierda es lo mejor de lo mejor en todo el mundo.
Gibraltar se pasa de la raya. Sus aguas no le pertenecen según el Tratado de Utrecht. Se les regaló el Peñón, pero no las aguas que lo rodean, esto está muy claro. Sin embargo, están siempre dando la matraca a la Guardia Civil y a los pescadores españoles, además de usurpar terreno en "tierra de nadie", en la frontera, y ahora, tirando hormigón al agua.
Andan ahora los políticos guiris alarmados porque nuestro ministro ha dicho que "Se acabó el recreo". Ignoro si será cierto, porque de esta gente no te puedes fiar, pero si lo es, bienvenido sea y que cuenten conmigo para...
