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domingo, 25 de agosto de 2013

¡Vaya domingo!





Ha amanecido completamente encapotado, sin brizna de sol, cuando lo habitual es freírte desde primeras horas de la mañana.
¡Y frío! He tenido que cerrarlo todo porque incluso temblaba.

Hoy se adjudican los premios de las calles decoradas en Sants, en el Parc de l'Espanya Industrial, aunque no pensaba ir, ya que prefiero hacerlo posteriormente, sacando fotos de las calles por la mañana, prácticamente vacías, sin gente delante. Pero estoy temiendo que si llueve, los decorados se vayan a tomar viento, ¡ay!
Y hablando de viento, creo que esta noche ha soplado de lo lindo porque no he podido dormir, han pasado un par de cosas curiosas que al final me han tenido en vela.
Dormía tranquilamente, cuando me ha despertado un ruído. Anda, que para que a mí me despierte un ruído... Pensé si habría vibrado el móvil debajo de la almohada, pero enseguida he recordado que no, que estaba en la mesita. Extrañada, he levantado la cabeza para mirarlo; tal vez, como la mesita toca la cama, la vibración se hubiera extendido. Pues no, todo a oscuras, el aparato no hacía señal de haber recibido nada.
¿Todo a oscuras? No podía ser, siempre entra claridad por todas partes, por las ventanas y el balcón. He cerrado los ojos y los he vuelto a abrir. Nada, como boca de lobo, oscuridad completa.
Lagarto lagarto... He ido al baño y no había luz en la ventana. No sé a dónde da, no estoy en mi casa, pero esa ventana, a ras del techo, siempre está levemente iluminada, como la del lavadero, que da a la escalera y la luz de esta no se apaga nunca. Creo que la del baño da a la escalera del edificio de al lado, que es igual a este y a todos los de la calle, como puede verse en la foto del balcón, todos iguales.

En eso que he visto pasar a la gata, disparada a mi dormitorio, luego ha salido y ha entrado en la habitación de al lado para, a continuación, ir al comedor-sala de estar. No era normal, el animal estaba inquieto, buscaba algo.
Por la puerta no podía haber entrado nadie, tiene dos cerraduras y una cadena de seguridad, y siempre dejo puestas las llaves, es imposible abrir desde fuera ni que las tengan.
El balcón sí que lo dejo abierto, por el calor, pero vamos, que son cuatro pisos y no creo que venga una banda de albanokosovares por este barrio.
En fin, he dado un repaso por todo el piso y no había nadie, claro. Pero la gata seguía inquieta. Anda que si se me ha colado una serpiente, he pensado, recordando algunas noticias. Nada, hombre, que no me voy a meter debajo de las camas para comprobarlo, si está, la gata ya me avisará. Y me he vuelto a la cama, pero ya no podía conciliar el sueño, así que venga, a echar mano del libro de turno.

A las nueve, harta del libro y de la cama, he salido al balcón, viendo el tiempo, el cielo encapotado y el frío. Y algo más:




Esta planta caída está habitualmente en lo alto del mueble rojo y pesa un huevo, tanto, que se va a quedar ahí hasta que venga alguien porque yo no puedo moverla de ninguna manera. ¿Tanto viento ha hecho esta noche? No me extraña que la gata estuviera inquieta y alterada. Es fiera, pero un poco tonta, porque si oyó caer la planta, ha sido al lado de la habitación donde duerme ella, así que ir recorriendo la casa como si hubieran entrado ladrones... Debe estar más sorda que yo, ¡juas juas!

Espero que no llueva y mañana poder ir a hacer las fotos de las calles decoradas.

En la entrada...

Gitanos serbios, intento de linchamiento a socorristas 

 ... ha llegado un supuesto gitano acusándonos de lo que ya os podéis imaginar. Eso sí, de lo que hicieron sus "parientes", ni media palabra. Ellos son los buenos y nosotros los malos, aunque salvemos sus vidas.


domingo, 9 de junio de 2013

Calma después de la tormenta. (Cosas de domingo)




Ayer sábado me desperté con una tormenta de cuidado. Sali del dormitorio y me extrañé de la oscuridad en la estancia, ya que antes de dormir suelo levantar la persiana de la ventana del estudio para que entre la luz nada más amanecer. Me acerqué a ella. Llovía desenfrenadamente y el cielo estaba encapotado, parecía de noche, tan oscuro estaba.
¡Qué mala pata! Mi hijo estuvo el día anterior y me dió dinero para que comprara unas cosas, pero con ese tiempo, no saldría a la calle a cumplir el encargo.
Sin embargo, a mediodía lucía un sol esplendoroso, conque decidí salir, abriendo la ventana antes de vestirme, para comprobar si hacía frío (unas horas antes sí, bastante). No, no hacía frío, no necesitaba chaqueta.

Cumplí el encargo de mi joven león y volvi a comprar medio melón en la frutería, contando a la dueña lo sucedido la semana anterior con el supermercado DIA. Primero se quedó a cuadros, no es para menos, y luego me dijo que haber ido a llamarla, que les habría dicho cuatro cosas. ¡Juas juas juas!, sí, ella hubiera mordido más que el encargado, je je je...

Cuando regresé a casa y guardé la compra, me di cuenta de que no me había llevado el móvil y lo miré. Tenía un SMS de mi hija: iba a venir con mi yerno en unos minutos.
¡Estupendo! La última vez que estuve en su casa tuve que dejar un libro gordo empezado, una colección suya de pelis que van en estuche metálico y pesan un huevo (para mí) y algunas cosillas más que no podía llevarme yo sola en Metro.
Llegaron al poco, con su carro de la compra hasta arriba.

Pasamos una velada estupenda, como siempre, charlando de todo. Me contaron que al salir del Metro oyeron una conversación en la perfumería, entre el dueño de ésta y un paradista del mercado. Durante la tormenta había caído un rayo en el mercado, haciendo explotar los sanitarios, que estaban inundados. Además de los sanitarios, afectó a una de las dos panaderías, la que está junto a ellos.
Lo comentamos extrañados, ya que el del mercado dijo que impactó en el pararrayos y mi hija decía que ¿para qué sirve este chisme si no lo había evitado? Supongo que por el mal hacer del Ayuntamiento, ya que se trata de una carpa provisional y lleva años así, igual que el mercado de La Florida. Al menos, el antiguo de La Florida lo derruyeron, hay un solar con coches aparcados,  pero este sigue en pie, aunque condenado con ladrillos en sus puertas.
Curiosamente, la entidad de la caixa El Penedès es la única que sigue funcionando en ese edificio fantasma, supuestamente condenado al derribo. Y lo más curioso es que, nada más procederse al desalojo del edificio, El Penedès compró un local en la esquina de mi casa, lo adecuó convenientemente, pero... ahí sigue, criando telarañas desde hace años.

Por cierto, el viernes tuve que ir a El Penedès porque tengo cuenta allí y alguien que me hizo un ingreso me avisó de que se lo habían devuelto en mi nombre.
A-L-U-C-I-N-A-N-T-E. Me informaron de que mi cuenta está cancelada. No existe. Sin haberme informado ni consultado previamente de nada.
¿Tendrá algo que ver con el hurto de casi 3.000 € que sufrí mediante su cajero automático? En su día puse una denuncia ante los Mossos d'Esquadra, pero cuando la llevé a esa entidad me dieron largas, que esto lleva tiempo... Y ahora me encuentro con mi cuenta cancelada unilateralmente. ¿Intentando borrar pruebas?
La excusa es que no había movimientos en la cuenta. Lógico, si me la vaciaron... (Tengo otra, en otra caixa) Sin embargo, tengo la cartilla que muestra reintegros en el cajero automático, en fechas y horarios en que de ninguna manera pude hacerlo, además de un dato muy claro para mí: las cantidades sustraidas no son redondas. Siempre hago reintegros en números redondos porque considero absurdo sacar 53 euros, como si fuera para pagar algo concreto, cuando en realidad se trata de dinero de bolsillo. Esto es lo que me hizo saltar la alarma, porque las fechas y horarios... no me fijo, la verdad.
¿Y ahora qué hago? Ya tengo bastantes asuntos judiciales -importantísimos-, como para meterme en otro cuando yo no tengo dinero y esos chorizos lo tienen de sobra.
Hay que establecer prioridades y 3.000 €, siendo mucho, no son nada con lo que pretendo recuperar en otro asunto.
Tiempo al tiempo. Espero que no caduque, que esta es otra. ¡La "letra pequeña"!, tan pequeña y mareante por su extensión y retorcimiento, que no te enteras de nada.
Me despedi diciendo que ya informaría a todos de que no dejen su dinero en manos de quienes se supone que tienen que custodiarlo pero que... La chica no levantó la cara, sólo veía su pelo. Comprendo que estuviera avergonzada, sobretodo si sabe -por supuesto-, lo que hacen, pero en este caso es cómplice de un robo y entonces, allá cada cual con su conciencia. Yo no lo haría aunque me costase el puesto de trabajo, lo he demostrado muchas veces, mi dignidad y honradez están por encima de todo.

Por cierto, he buscado por todos los medios y ni media palabra del rayo sobre el mercado. Será que afortunadamente no había nadie cagando en ese momento...

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¡Anda! mi nuevo abogado trabaja en domingo. Me acaba de contestar a mi correo. Pensaba que hasta el lunes o... Pues qué bien, es de los que trabajan a todas horas, ¡estupendo!

A ver si de una vez encuentro a un profesional como debe ser. Bueno, mi anterior abogada, la de pago, no es mala, pero la cagó con su demanda, se equivocó al plantearla por la vía penal y la jueza progre la tumbó. Quien pagó fui yo, claro, 500 €. Demasiado joven, sin experiencia.
Al nuevo no lo he visto aún, que fue el viernes cuando me lo adjudicaron. El secretario me hizo entrega de los documentos y después de leerlos, le pregunté si ese señor no tiene correo electrónico, ya que allí se especificaba un número de teléfono para empezar el contacto. Tragó saliva, dándose cuenta de la metedura de pata. Llamó y pidió permiso para darme su e-mail. Concedido. Parece buen tipo. ¡Ojalá sea experto además de buena persona!