Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de agosto de 2012

Calor dominical



Después de mi inconsciente "excursión" para fotografiar apenas tres calles de la Fiesta Mayor de Sants, hasta hoy no me he recuperado. Tres días hecha polvo, pero el peor fue ayer, sábado. Notaba las piernas como de piedra y poco a poco el malestar y el dolor subieron hasta la cintura.
Todo el sábado en la cama, medio muerta por los dolores en el abdomén, los riñones, los muslos, las piernas y los pies. Estos últimos hormigueaban, hinchados.

El calor influye y la culpa la tiene la burra de la gata Bimba. El miércoles salí de la cocina y me la encontré  plantada sobre el alfeizar de la ventana, intentando pasar por la barandilla a la terraza.¡Arggggggggg!
Me metí inmediatamente en la cocina, no fuera a huír de mí precipitadamente y cayera cuatro pisos abajo. Busqué desesperadamente algo con lo que llamar su atención y cogí dos restos de embutido, fuet y chorizo, sacándolos por la puerta de la cocina y haciéndolos bailar de los cordeles al tiempo que la llamaba dulcemente. Ni flores.
Desesperada, los tiré al suelo del comedor y esperé un poco. Asomé la cabeza y sí, estaba olisqueándolos. Corrí a cerrar la ventana, la terraza y todo lo que tuviera salida a ella.

Ahora está enfadada conmigo porque no la dejo salir. Se fastidie, que yo me fastidio más por su culpa. A ver qué le digo a mi hija a su vuelta si la burra se ha matado.
El otro día se me cayó la cortina de la bañera -con la barra, claro-, y al no poder ponerla de nuevo la saqué para guardarla en una habitación. No falla, la chafardera estaba a la puerta del baño, queriendo saber qué había pasado. Pero al ver la barra salió disparada a meterse debajo de una cama, ¡juas juas!

Pasa que mi hija la ha acostumbrado a que no haya puertas cerradas, si ella se ducha, lo hace con la puerta abierta y la bigotuda allí, husmeando la bañera y recibiendo una rociada de agua. Pero esta no es mi costumbre, cierro la puerta aunque esté sola en casa y con la asesina más, por la herida de la pierna.
Tampoco puedo barrer ni fregar porque esa chiflada cree que la escoba y el mocho son bichos y se lanza a atacarlos, con lo que acabo recibiendo yo al intentar que los suelte.

Menudas vacaciones, yo que me las prometía tan felices sola y tranquila. Coño, si al menos fuera una nieta sería feliz.





La actividad del concurso veraniego de relatos cortos ha finalizado y a partir de ahora vamos a proceder a las votaciones.
Esperamos los votos de todos, tanto si han concursado como si no, pues la participación en determinada actividad es libre, pero se espera un mínimo de seguimiento y apoyo por parte de los socios.

En septiembre tenemos prevista la actividad de fotografías vacacionales, sin fecha ni época determinadas, pero sí realizadas por los socios.
Publicaremos las bases al finalizar las votaciones de los relatos.

Muchas gracias a todos.

lunes, 1 de agosto de 2011

¡El espachurracosas me ha dado vacaciones!


Hasta el 29 de agosto no tengo que volver por la clínica. Esto sí, el médico me ha dejado a cuadros al negar algo que, es tan evidente, que hasta mis hijos lo saben.
No entiendo por qué los médicos se dedican a negar las evidencias que pueden probarse fácilmente. ¿Querrán dedicarse a la política?

No hace mucho, comenté que la seguridad social me estuvo recetando durante dos años un medicamento que me es fatal, y que por ello casi me voy al otro barrio. Cuando finalmente me quejé a mi doctora, vi que miraba mi historial en el ordenador, que dió un respingo y, después de teclear furiosa, giró la pantalla para mostrarme "que nunca me lo habían recetado". Necia, tengo las matrices de ese medicamento, recetado por ella. Yo nunca tiro nada.

Pero ahora estoy impaciente por irme al mar. La foto es un churro, lo reconozco.
He cubierto la mesa del comedor -y aún he necesitado una silla-, para mostrar la bonita toalla de baño que compré la semana pasada.
Azul, todo azul, mi color preferido, y agua, con dos delfines en ella.
El bañador, negro, con unas franjas rosa bajo el pecho.
Y un poncho anaranjado para ir al chiringuito a tomar una cerveza fresquita.

¡Preparada!
¡Lista!
¡Ya!