¡Me tiene fríiiiita el cacharrito! Con lo feliz que estaba yo con el mío, la mitad de tamaño que este y la mar de fiel, que me avisaba al momento en cuanto llegaba un mensaje, además de vibrar, encendiéndose en la tapa un gran signo de interrogación, fácil de ver, mientras que este no me avisa de nada, tengo que apretar la tecla de conectado para ver si hay novedades y ya me estoy hartando porque supone estar constantemente pendiente de él.
¡Oh!, claro que puede sonar, pero esto a mí no me sirve de nada y lo primero que le pedí a mi hija fue que eliminase esta opción. Lo siguiente fue cuando, configurándolo, me pidió la contraseña de gmail. Se la di confiadamente, a ver de qué iba la cosa y... ¡horror! empezaron a llegarme correos de mi cuenta. "¡Niña, quita esto inmediatamente!" Recibo diariamente tropecientos correos y no me da la gana administrarlos desde este cacharro asqueroso
¡Señor! Cuando era niña y escribía la carta a los Reyes, solían dejarme alguna que otra sorpresa que no había pedido en mi carta, pero desde luego, nunca una cosa tan infernal como esta.
"Estás fuera de onda", me ha dicho alguien. Ya, ya... ¿Para qué quiero un cacharro con utilidades de ordenador si me agobia saltando la pantalla sin previo aviso y me mete cosas que no he pedido ni me interesan?
Whatsapp, palabra mágica. "Puedes chatear sin pagar". ¿Seguro? Nadie da duros a peseta, así que este servicio presuntamente gratuito tiene muy mala pinta. Tremendamente fatal.
1- Prefiero usar el ordenador, es mucho más cómodo, con una gran pantalla que no gira inopinadamente y te manda al carajo lo que estás redactando.
2- Las fotos, mal que bien, salen mucho mejor en mi cámara habitual, porque en este cacharro parece que fotografíes un cadáver.
Me pregunto por qué la gente está encantada con un aparatito que no sirve más que para el vicio de estar conectados constantemente, como drogadictos. Lo usan en cualquier parte y en cualquier momento. A mí me pone de los nervios un amigo que, estando conmigo, se saca el cacharro constantemente del bolsillo y dale que dale, dejándome con la palabra en la boca en plena conversación. ¿Dónde queda el más elemental sentido de la educación?
Ya no existe, la gente está aborregada por la tecnología, están convencidos de que esto es normal y si haces un comentario, quejándote de que te dejen plantada en plena conversación, te miran como si estuviéses loca, como si fueras un ser de otro planeta.
Se vayan al carajo. Estoy por poner la tarjeta en el otro móvil y terminar con tantos problemas, lo único que me da el cacharro de las narices, ya que encima, recibo mensajes quejándose de que no respondo. ¡Si no he visto el aviso! ¡No hay! Al eliminar el sonido, esto no sirve para nada.y obviamente, que tenga sonido sólo servirá para que se entere la gente que tenga al lado, en el metro o una sala de espera, no yo.
Menudo "regalito", ¡por Tutatis! ¡Ah! y este año puse agua y pan seco en la galería, junto a mis zapatos. Aunque no tenga ya niños en casa, sigo la costumbre como si no hubiera dejado de ser niña, la ilusión ayuda a vivir. ¡Pues el año que viene que los camellos coman detergente!
Bueeenooo... no. ¿Qué culpa tienen los pobres animales? Je je je...

