Este es Santiago Espot, el Himmler de Cataluña. Escondido detrás de su organización mafiosa Catalunya Acció, al servicio del nazi Montilla, se vanagloria de haber denunciado a más de tres mil empresarios catalanes desde 2009 por el terrible delito de no rotular en catalán. Multas astronómicas de muchos ceros que han obligado a cerrar innumerables comercios familiares.
El buitre sediento de sangre anda ahora tras los comercios que osen apoyar a la selección española de fútbol. Tal cual, oigan, sin que se le caiga al suelo esa jeta de chulo que tiene.
Según publica este viernes La voz de Barcelona, la organización que preside Santiago Espot ha advertido "seriamente a todos los patrocinadores y proveedores oficiales de La Roja y a las empresas radicadas en territorio catalán que muestren colaboracionismo, afinidad o simpatía con España" que serán sometidas a una "estricta vigilancia" y denunciadas si incumplen la Ley de Política Lingüística.
Vamos, que tenemos encima una nueva "Noche de los cristales rotos", sin ser judíos, sólo españoles en un territorio que los buitres se han adjudicado cómo suyo porque les sale de lo que no suena.
Tita tita... ¿quien es el culpable?... Pues un señor al que el resto de mandatarios mundiales aceptan -con harto recochineo, eso sí-, ser el Presidente del Ejecutivo Español, pero que en realidad es un payaso esquizofrénico, un enfermo de megalomanía, más tarado que mis libros y carpetas apilados después de que los gatos se afilen las uñas en ellos. Este pobre tipo, con su sonrisa siempre puesta, creyendo que todos le adoran por ser él y sólo él, una maravilla de las maravillas, dice que sí a todos. Bueeenooo... a todos no, claro... sólo a quienes piensa que le pueden ayudar.
Así es cómo ya se le puede considerar el jefe de ETA y de lo que se tercie que sea lo peor de lo peor.
El día que este tipo y sus 40.000 ladrones desaparezcan del Gobierno, me agenciaré cómo sea una botella de champagne del mejor para celebrarlo. Valdrá la pena.
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