(Todas las fotos se agrandan pinchando encima)
Removiendo cajas y bultos he encontrado fotos de otras navidades, cuando mis hijos eran pequeños. Hay algunas del belén, pero todas son muy malas, aquella cámara no valía nada y con el paso del tiempo las imágenes han ido empeorando.
Removiendo cajas y bultos he encontrado fotos de otras navidades, cuando mis hijos eran pequeños. Hay algunas del belén, pero todas son muy malas, aquella cámara no valía nada y con el paso del tiempo las imágenes han ido empeorando.
Tampoco el belén era de los últimos, el río es el horrible papel de plata y las figuras son las viejas, unas de plástico y otras de barro, de mi madre.
Pero bueno, pongo las fotos porque me gusta hacerlo, me enorgullezco de mi vida y mi familia y me encanta compartir mis vivencias con mis amigos.
Con mis hijos en la sala de estar. No quieren que los ponga en mi blog, por esto he tapado la cara de Laura con una mariposa, porque sería reconocible ahora, pero no Àlvar que ha cambiado mucho y me encanta su cara de pillo cuando era pequeño.
Frente a la mesa preparada para la cena de Nochebuena.
Estos muebles castellanos ya no están, hubo que hacer cambios, mis hijos votaron por muebles de IKEA y aunque lamenté muchísimo desprenderme de estos muebles macizos para cambiarlos por papel de fumar, no hubo más remedio que convertir el comedor en estudio, lo necesitaban al ser su habitación de reducidas dimensiones y Laura ya iba a la universidad.
Como se ve en la primera foto donde estoy con mis hijos, el belén estaba montado detrás del sofá. Allí había una librería, de ahí que tenga varios "pisos". Usaba los libros como base, cubiertos por papel de periódico y luego el musgo. Delante ponía una tabla sobre caballetes, apartando el sofá un poco más adelante
Excepto el establo, que lo compré, las demás edificaciones las hice con porexpan, incluída la fuente al pie de las escalinatas en las que hay dos soldados romanos, uno arriba del todo, montando guardia en el zoco, y otro subiendo.
Lástima de la mala calidad de las fotos.
Aquí se ve -es un decir-, una de las paradas del zoco y a la derecha, teniendo enmedio un edificio grande con dos ventanas -cada una con una bombilla dentro-, una humilde casita con una hoguera a la puerta y un puchero de cobre sobre las llamas. Es una bombilla que imita el fuego. Todas esas han desaparecido junto con muchas cosas más.
La cascada -papel de plata- fluye desde dentro de la montaña hasta el valle, formando el río.
Los Reyes pasando sobre el puente de madera, también desaparecido. Estas figuras tienen muchos años, ya estaban en casa de mi madre cuando era niña. A uno de los camellos tuve que "operarle" una pata y también un paje se quedó sin la mano que sujetaba las riendas -a saber qué habría hecho, ¡juas!-, con lo que también tuve que meterlo en el quirófano.
Unos años después empecé a sustituir las viejas figuras por otras más grandes, de pasta de serrín según dicen que son, pero fuertes a más no poder y muy detalladas.
En fin, todavía no he decidido si continuar o quitar lo que ya preparé para este año.



