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miércoles, 9 de enero de 2013

Rizar el rizo de lo absurdo o la estrellada con risotada






¿Recuerdan el dicho de la imposibilidad de estar en misa y repicando al mismo tiempo? Pues esto hace ERC que, siendo socio del Gobierno de la Generalitat, se ha aupado al cargo de jefe de la oposición.
La artífice de semejante incongrüencia ha sido la presidenta del Parlament, Núria de Gispert. Que Sanseacabo no permita que su alzheimer siga su curso en esta dura legislatura que nos espera porque ya estamos bastante tocados en todos los aspectos.


ICV-EUiA había propuesto por su parte una modificación de la ley que regula la jefatura de la oposición, de manera que en este caso concreto, cuando ERC ha firmado con CiU un acuerdo de estabilidad parlamentaria y de gobierno, no exista la figura de jefe de la oposición.


La lógica resulta un extraño concepto, desconocido por algunas personas con cargos de mando en plaza, esos cuyo objetivo es repartir favores y hacer provechosas alianzas para la consecución de sus fines.
El asunto resultaría de grandes carcajadas si no fuera por todo el mal que están haciendo a diestro y siniestro, pues no me negarán que la puntualización que ha tenido que hacer Bruselas públicamente ante los humos de los catalibanes los deja cubiertos de ridículo.


La Comisión Europea ha recalcado este martes que el único interlocutor que reconoce para hablar de los objetivos de déficit en España es el Gobierno central, según ha señalado a la agencia Efe el portavoz europeo de Economía, Simon O'Connor. La reacción de Bruselas ha llegado después de que el 'conseller' de Presidència, Francesc Homs, haya explicado en la rueda de prensa posterior a la reunión del Govern que el Ejecutivo catalán ha mantenido contactos con representantes de la Comisión para trasladarles su demanda de flexibilizar el objetivo de déficit autonómico para el 2013.


Siguen empeñados en creerse alguien a pesar de que les cierren las puertas en las narices. Muy educadamente, eso sí, demasiado.
No tienen sentido del ridículo, son penosos y patéticos con su cantinela, victimista por un lado, y prepotente por el otro. Como niños malcriados, lloran y exigen a partes iguales.

Un par de imágenes para reír un poco:

Aquí el infantiloide President y a continuación uno de sus elegantes votantes:





No cabe duda de que el animalito de la pared es el único inteligente en esa cuadra, sí señor.