No suelo publicar sobre temas internacionales, menos aún de sus temas sociales, porque sería el cuento de nunca acabar y ya tengo bastante trabajo en Cataluña y en el resto de España, pero este vídeo me ha impactado por la reacción del niño, protagonista involuntario de la noticia.
México. Todos sabemos lo que pasa allí. Asesinatos de mujeres y niñas en Ciudad Júarez. De policías que intentan poner coto a la barbárie. De abogados que intentan hacer su trabajo. Corrupción a manta. Y miseria, mucha miseria.
Un niño que intenta llevar algo de dinero a casa para sobrevivir. Vende dulces y tabaco en una cesta que pasea por la calle en vez de estar estudiando en el colegio, algo que a esos niños les está vedado.
Y llega el sheriff prepotente y chulesco, obligándole a tirar al suelo el contenido de la cesta, ante la mirada de esa mujer que presuntamente fue quien denunció al niño, asegurándo que le había robado algo. Al demostrarse que no, la fulana se va, satisfecha de haber sido testigo del correctivo.
Pero... el sheriff sí que se apropió de dos paquetes de tabaco de la cesta, sin abonarlos, por supuesto.
Y ahí quedó el chiquillo, llorando desconsoladamente mientras un viandante volvía a meter en la cesta lo desparramado por el suelo. Aún tuvo mucha suerte de no recibir una paliza, algo habitual por esos pagos.
Juan López Jiménez es el nombre del inspector y al parecer, la fulana de la tripa gorda también ostenta este cargo, con el nombre de Carmen Torres Díaz. A ambos se les ha abierto un expediente y al sheriff lo han despedido. El vídeo ha dado la vuelta al mundo, así que no tienen escapatoria.
Un comentarista ha dicho que "¿Qué hacía el que filmaba el vídeo en vez de intervenir?". No, pajarito, al niño no le estaban pegando, así que en estos casos es mejor recoger pruebas para atizar muy fuerte, como así ha sido.
Un niño que intenta llevar algo de dinero a casa para sobrevivir. Vende dulces y tabaco en una cesta que pasea por la calle en vez de estar estudiando en el colegio, algo que a esos niños les está vedado.
Y llega el sheriff prepotente y chulesco, obligándole a tirar al suelo el contenido de la cesta, ante la mirada de esa mujer que presuntamente fue quien denunció al niño, asegurándo que le había robado algo. Al demostrarse que no, la fulana se va, satisfecha de haber sido testigo del correctivo.
Pero... el sheriff sí que se apropió de dos paquetes de tabaco de la cesta, sin abonarlos, por supuesto.
Y ahí quedó el chiquillo, llorando desconsoladamente mientras un viandante volvía a meter en la cesta lo desparramado por el suelo. Aún tuvo mucha suerte de no recibir una paliza, algo habitual por esos pagos.
Juan López Jiménez es el nombre del inspector y al parecer, la fulana de la tripa gorda también ostenta este cargo, con el nombre de Carmen Torres Díaz. A ambos se les ha abierto un expediente y al sheriff lo han despedido. El vídeo ha dado la vuelta al mundo, así que no tienen escapatoria.
Un comentarista ha dicho que "¿Qué hacía el que filmaba el vídeo en vez de intervenir?". No, pajarito, al niño no le estaban pegando, así que en estos casos es mejor recoger pruebas para atizar muy fuerte, como así ha sido.




