Dos temas sin conexión aparente, pero que al fin y al cabo tienen mucho en común si nos fijamos en la simplicidad del engaño que ambos sustentan.
El etarra y asesino Bolinaga y el ex "Honorable" Jordi Pujol.
El primero forzó su excarcelación con huelgas de hambre y falsos informes médicos. Una vez conseguido, ahí le tenemos, haciendo vida social con sus compinches y habiendo engordado incluso.
Desgraciadamente he conocido a enfermos de cáncer y puedo decir que ninguno presentó signos de mejoría estando en fase terminal como la que se le adjudicó al asesino para ponerlo en libertad, clara señal del engaño al que nos someten implacablemente.
Este enlace a La Gaceta muestra como el asesino se jactó del daño perpetrado sin el menor atisbo de arrepentimiento y este, del mismo medio, que ya la AVT pide recurrir ante Castro, el juez de Vigilancia Penitenciaria su... ¿prevaricación?
Dejemos a los jueces, esa casta tan corrupta como los políticos, para ir a éstos y sus pandilleros.
El pasado sábado hubo una manifestación en Bilbao a favor de las "víctimas etarras", rizando el rizo del esperpento. Ignoro cómo ven ellos su situación porque mi cerebro no alcanza a tales retorcimientos de maldad cuando se mata y tortura impunentemente y luego se exigen unos derechos que ellos mismos ignoran cuando se trata de otros. Y todo ello sin arrepentimiento.
Los asesinos se declaran víctimas. Y obtienen el apoyo de otros asesinos "frustrados", esos a quienes les gustaría hacerlo también pero no se atreven...
La arpía de la Bardem, esa bruja que últimamente vive para aullar desde que su amado ZP ya no está. El payaso delincuente de Willy Toledo, repulsivo gen lleno de pasta gansa pero gritando como un descosido ante lo que él mismo es.
Como Sánchez Gordillo, el cacique de Marinaleda, ladrón de supermercados y agresor de cajeras en cumplimiento de su deber.
De Joan Tardà (ERC), no nos extraña en absoluto. Los asesinos siempre encuentran amigos.
Mención aparte tiene Federico Mayor Zaragoza, ex director de la UNESCO. Sólo por su ex cargo, por supuesto. Se podría suponer que habiendo llegado a ese cargo tendría dos dedos de frente, pero se ve que los cargos los dan en una tómbola. O se compran, claro.
Jordi Pujol Soley, o sea, el viejo Pujol, hizo hace unos pocos días unas declaraciones negando que él o sus hijos hubiesen tenido cuentas en Suiza, que ponía la mano en el fuego por sus vástagos.
Pues la debe tener negra como el carbón porque su hijo Josep ha admitido esas cuentas.
Según el Pujolet, ya ha regularizado su situación mediante la amnistía fiscal, igual que hizo Artur Mas con la cuenta de papi en Liechteinsten a su favor. Y es que no hay nada como gobiernos, de un color u otro, ávidos de ayudar a los ladrones, sus compis.
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