Los progres nunca cambiarán. Mucho rasgarse las vestiduras por la intención del pastor Terry Jones de quemar el Corán -cosa que no ha hecho-, pero callan como ratas que los mahometanos sí han quemado la Biblia después de orinarse y escupirle encima.
Y como a los rojos y a los medievales les chifla quemar cosas, celebraron "su" Diada quemando el Decreto de Nueva Planta.
En el vídeo (no he encontrado el EMBED por ninguna parte), puede verse que, además de su enésima patochada, en uno de los balcones cuelga una pancarta mencionando a Marina y Lola, las dos etarras catalanas que aún permanecen es prisión.
Este otro vídeo muestra como encapuchados queman la imagen del Rey, de la bandera española y de la francesa.
En toda España, cuando una Comunidad Autonóma celebra su Día, supone fiestas alegres, cantar, bailar, comer, beber... En Cataluña, parece un funeral. Todo son caras serias y airadas. Quejas, lamentos y amenazas. Acciones subversivas, odio y rencor.
Resulta inquietante el hecho de que esta gente -cuatro gatos, no lo olvidemos-, use la parafernália etarra y tenga entre sus héroes a catalanes colaboradores de ETA. Pero lo peor es que las Autoridades lo consientan. ¿Qué consistorio es el que ignora los actos que van a celebrarse y donde? ¿No había ningún triste agente, ni aunque fuese por el hecho evidente que donde existe aglomeración de personas puede ocurrir un accidente y por ello estar controlado?
Resulta indignante que luego, presionados por las denuncias, alguien diga que "Se investigarán los hechos", cuando los hechos son fáciles de verse al momento y actuar en consecuencia si no fuese porque las Autoridades son cómplices de ellos.
Y ahora les voy a dar un zarpazo en toda la cara a esos sinvergüenzas, los verdaderos botiflers. (Botifler: traidor a la Patria)
A las siete de la mañana del 11 de septiembre de 1714, asalto final de la tropas borbónicas a Barcelona, Rafael Casanova sacó la enseña de Santa Eulalia, venerada por los barceloneses y cuya tradición, sólo podía sacarse cuando Barcelona corriese grave peligro. La vista del estandarte y las arengas de Casanova hicieron que las fuerzas se redoblasen y las tropas del mariscal francés Berwick se batiesen en desordenada retirada ante el contraataque barcelonés.
Pero un tiro hirió a Casanova en el muslo y ante su caída en combate, el contraataque quedó detenido.
A las tres de la tarde, Casanova emitió este bando por las calles de Barcelona:
«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-españolas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.
Se hace saber, que si luego, inmediatamente de oído el presente pregón, todos los naturales, habitantes y demás gentes hábiles para el ejercicio de las armas no se presentan en las plazas de Junqueras, Born y Plaza de Palacio, a fin de que unidos con todos los Señores que representan los Comunes, se pueda rechazar los enemigos, haciendo el último esfuerzo, esperando que Dios misericordioso, mejorará la suerte.
Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España
Y finalmente dicen y hacen saber, que si después de una hora de publicado el pregón, no comparezca gente suficiente para ejecutar la ideada empresa, es forzoso, preciso y necesario llamar y pedir capitulación a los enemigos, antes de llegar la noche, para no exponer a la más lamentable ruina de la Ciudad, para no exponerla a un saqueo general que profane los Santos Templos, y al sacrificio de niños, mujeres y a los religiosos. Y para que a todos sea generalmente notorio, que con voz alta, clara e inteligible sea publicado por todas las calles de la presente ciudad.
Dado en la casa de la Excelentísima Ciudad, residiendo en el Portal de S. Antonio, presentes los mencionados Excelentísimos Señores y personas asociadas, a 11 de Septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714».
La historia es sabida, Barcelona luchó hasta el final, nadie dejó de acudir. Pero que sepan los botiflers que la negrita -mía-, señala que lucharon no sólo por ellos, sino por toda España, considerándose un todo.
Gloria y honor a aquellos valientes catalanes. Indignidad y oprobio a los que hoy se apropian de su gesta para mostrar odio. A los que usan el sacrificio de valientes luchando a cara descubierta y pecho desnudo, a sangre y a fuego, para sus miserables, necias y esperpénticas reivindicaciones, escondidos con las capuchas de los asesinos cobardes.
Visca Catalunya!
¡Viva España!

