
El putrefacto Gobierno que padecemos se saca de la manga leyes infectas y de nada sirven las protestas. Ellos lo controlan todo.
Sus argumentos son tan faltos de razón, que hasta resultarian risibles si no fuese porque estamos hablando de vidas humanas, de inocentes criaturas completamente incapaces de defenderse. Bono... "ese hombre"... Sus chamulleos inconexos, sus contradicciones... No se le ha ocurrido parida más grande que citar el Evangelio para sostener la masacre de inocentes.
Yo no soy creyente, pero tengo moral y el aborto es matar a quien no puede defenderse. Bono afirma ser creyente... pero carece de moral. Y carece de ella porque es socialista. Sin tapujos.
Veamos estas fotos, en el blog de mi querida Dixi,
Foro Pelayo:
Todo este vandalismo, la clara amenaza de que "Podemos hacer lo que queramos y lo haremos", no se limita al hecho de abortar, sino a que puede ir más allá, fisicamente, de unas pintadas... No sería la primera vez.
¿Y este edificio de la calle Pamplona, en Madrid, qué centro o centros acoge? A la Fundación Red Madre y Provida.
Red Madre se dedica a recoger ropita de bebé, cochecitos, cunas... todo lo que sirva para ayudar a las madres sin recursos. Una labor realizada por voluntarios sin lucro alguno. Una labor que debería hacer el Gobierno en vez de fomentar el aborto.
Pero claro, el Gobierno prefiere gastar
nuestro dinero de otra manera. Ahora se les ha ocurrido que tenemos que indemnizar a los moros expulsados de España en la noche de los tiempos...
No quiero extenderme más con las imbecilidades de esta gente, pero enlazo el vídeo de mi querido
José Luis de Valero que habla sobre ello, y también el artículo del amigo
Tellagorri que muestra de manera magistral la diferencia de los árabes del pasado, con una exquisita cultura. Pero sobretodo, que aquellos gobernantes moros tenían a su pueblo bien cuidado, hasta el punto de que los cristianos se convertían para gozar de sus beneficios.
Ahora, la cultura es inexistente. Zapatero y su troupe se dedican a destrozar el pasado como vándalos que son. Y ni siquiera procuran el bienestar del pueblo, sino todo lo contrario.
Los ataques a los pro vida son una clara muestra de que el Gobierno lidera, alienta y protege a animales sedientos de sangre.
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