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sábado, 29 de diciembre de 2012

Sigo hartísima



Bueno, ya ha pasado la bromita del 28 de diciembre. Ha sido la primera vez que la he hecho en mi blog y ya sabía que se iba a notar enseguida, je je je... Es que no puedo evitar ser transparente como el agua.
Primero pensé en "quedarme" embarazada yo, pero lo deseché por demasiado rijoso, así que "embaracé" a mi niña, que ya le toca, ¡jo!
Pensando, pensando, recuerdo que la primera broma se la hice a mi ex, ¡juas juas! ¡Fue divertidísimo! Recorté la llufa, el monigote, y se lo pegué en la espalda del abrigo cuando le ayudé a ponérselo al salir para el trabajo. No se enteró de nada y salió tan tranquilo.
Al volver me preguntó si yo le había puesto el monigote. Lo admití, bailándome la risa en los labios y a mi vez le pregunté cuándo lo había visto. Pues en pleno centro de Barcelona, cuando un señor se atrevió a decirle lo que llevaba colgando, ¡juas!
Me desternillé de risa al contármelo porque cuando aquel hombre se lo dijo, él exclamó "¡Seguro que ha sido mi mujer!", y el otro se volvió de espaldas diciéndole "Oiga, mire si yo llevo uno, que igual mi mujer...".
¡Ja ja ja!, me los imaginaba a los dos en medio de la calle, perfectos desconocidos, mirándose la espalda preocupados. ¡¡¡Qué bueno!!! Y todavía se acuerda, que ayer me lo comentó, ¡juas!

Hartísima estoy de los políticos. Como no digan o hagan algo medianamente inteligente, volver a ocuparme de ellos será tarea vana, tan burros y payasos son. ¿Alguien se ha fijado en que dicen una cosa y a las dos horas lo contrario? No hay por donde cogerlos ni con pinzas, ni ellos mismos se entienden; todo es un circo a cuya función asistimos con la boca abierta, atónitos, intentando asimilar tanto despropósito y falta de sentido común.

Y los diferentes medios no se quedan cortos actuando. Los de izquierda sacan corrupciones de la derecha y viceversa, cuando más fácil sería admitir que de la corrupción no se salva ni el estanquero de la esquina.
De momento seguiré disfrutando larga y tranquilamente de estas fechas, pero cuando me desesperece se van a enterar esa pandilla de golfos apandadores.