El tema de las lenguas en España está alcanzando cotas surrealistas. De folletín espatarrante. De carcajadas y pena al mismo tiempo, tal es el grado de ridículez y nulo sentido común de quienes se pelean por ellas, queriendo hacerlas propias, olvidando que son comunes y sólo las direrencian pequeños giros de costumbres dialécticas a lo largo de los años.
Aragón se ha encabritado porque en La Franja se hable catalán además de castellano, y ha decidido que esa parla se denomine lapao. No se puede prohíbir a la gente hablar como siempre lo ha hecho, así que le ponen un nombre distinto y se quedan tan anchos.
Pero... la LAPAO aragonesa es un acrónimo de Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental, mientras que existe un idioma lapao en Ásia:
Allí ya lo hablan unas 300.000 personas en áreas remotas de China Meridional, Myanmar (Birmania) y Tibet.
De momento no se ha encontrado en el mundo la LAPAPYP (anda que no es para troncharse...) Lengua Aragonesa Propia de las Áreas Pirenaica Y Prepirenaica.
El profesor de la Universidad de Zaragoza, José Luis Corral, escribía en Facebook: “A la vista de la estrambótica nueva Ley de Lenguas que se ha sacado de la manga el Gobierno de Aragón, en medio mundo se están tronchando de risa al enterarse de que en algunas zonas de esta tierra se habla la LAPAO, y en otras la LAPAPYP, y que en los pueblos se hablará lo que decidan dos tercios de los concejales. Se me ocurre que en mi Daroca natal se apruebe como idioma oficial de la histórica ciudad el daroqués, con su variable modalidad el darocano en los barrios altos. En mi admirado Calatayud pueden hablar el bilbilitano, con su versión más moderna, el calatayubi, que incluye las aportaciones de los árabes. En mi querida Tarazona se hablará el turiasonense, y su modalidad popular, el tarazonica, en el barrio del Cinto, que incluirá las aportaciones lingüísticas del genial Paco Martínez Soria“.
Llegados a este punto, no puedo por menos que sacar al gallo Claudio a pasear:
Cuando toda España se está desangrando por la economía y los suicidios de los afectados no se terminan, esa gentuza parásitaria sólo se preocupa de hacer reír al mundo con sus payasadas, sus esfuerzos por ser diferenciados del vecino, por ser únicos.
Terminada la risa por el cachondeo, queda la inmensa pena de constatar que estamos en manos de mala gente; gente harto peligrosa, dispuesta a acabar con la sociedad por ostentar un poder, por pequeño que sea, que les produce beneficios económicos.
Legalmente, los políticos son gestores de nuestro dinero y sin embargo, se alzan como reyezuelos, caciques y demás ralea, preocupados por conservar u obtener ese poder que les permite esquilmarnos a cuatro manos.
El panorama es desolador porque no hay salida por ningún resquicio. Ni legal, gracias al Maquiavelo de Felipe González que se dedicó a introducir a su gente en la Judicatura, ni militar con las añagazas de ZParo.
Y Rajoy sigue dormitando debajo de la parra, como cuando estaba en la oposición. No da la cara, no hace nada. Sigue la estela de su predecesor en cuanto a recortes y va pisando huevos respecto a enfrentarse con alguien. Ojo, lo de pisar huevos se refiere al que camina intentando hacerlo con cuidado, pero no puede evitar un estropicio por su falta de agilidad y destreza, no confundir con pisar otra clase de huevos...








