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domingo, 21 de abril de 2013

Domingo distraído





Primero, quiero hablar sobre lo último, el comentario de un anónimo en mi blog sobre PxC, ese que llamo "no oficial" por haber administrado anteriormente el que sí lo era.
Hace tiempo que no me preocupo por esos, ya dije todo lo que tenía que decir, pero en fin, si viene alguien pidiendo explicaciones, no seré yo quien las niegue. En el enlace se puede ver para quien le interese porque sé que a algunos sí.

Ahora me voy a algo más divertido para mí, aunque sea un asunto serio y nada agradable, pues no olvidemos que algunas personas nos hacen reír a mandibula batiente...

Hace poco publiqué contenta que cierto caso judicial que arrastro hace años parecía bien encaminado por fin. La abogada de pago que lo estuvo llevando falló en su demanda al llevarla por la vía penal, siendo esta rechazada por la juez de turno. Cuando decidió cambiar de táctica e ir por lo civil, yo ya no podía seguir pagándole, con lo que me ayudó para solicitar un abogado de oficio, concertándome una cita en el juzgado de Esplugues de Llobregat, el más cercano a mi domicilio, además de ofrecerse a colaborar con el letrado que me adjudicaran.
Acudi a la cita y mi petición fue denegada de buenas a primeras. Nada de abogado. Nada de juicio. Un mediador y vas que chutas... La señora esa me emplazó a ir a los Juzgados de Sant Feliu para solicitar al mediador y que me olvídase de juicios, que "hablando se entiende la gente"... Qué graciosa. Mi abogada de pago no consiguió hablar con nadie, todos sus burofax quedaron sin respuesta, así que después de quedarse sorprendida, me aconsejó ir a Sant Feliu e insistir con lo del abogado, sin hacer caso a esa.
Dado que razono por mí misma, decidi hacer lo que me había indicado la de Esplugues, ya que, sabiendo perfectamente que el mediador sería ignorado, así tenía un fuerte argumento para insistir en el abogado.
La sorpresa fue que en Sant Feliu me rechazaron al mediador, aconsejándome el abogado e ir a jucio o_0

Bien, tuve una entrevista inicial después de esto. Fue bien y me emplazaron para la semana siguiente -el viernes pasado-, para presentar documentación. La secretaria que me dió la cita ya me lo advirtió: "Posiblemente no sea la abogada Doña tal de hoy quien la atienda porque los van cambiando".
Así fue, el viernes no estaba aquella y la que estaba... ¡Ostras! Nos reconocimos al instante. Era la de Esplugues que me negó la asistencia jurídica de oficio.
Me quedé helada. Pero no me arrugué. Mientras me conducía al despacho dijo con el ceño fruncido:

- Usted y yo ya nos hemos visto...
- Sí.
- En Esplugues... -mientras tomábamos asiento.
- Sí.
- ¿Y por qué ha venido aquí? -con aspecto de ir a comérseme con patatas.
- Porque usted me envió aquí para solicitar un mediador. Pero me lo negaron, aconsejándome que lo mejor es ir a juicio.

Se quedó con la boca abierta dos segundos, aprovechando yo para añadir como el que no quiere la cosa: "Cada uno dice lo que le parece...", con una sonrisa de oreja a oreja, quítandole importancia, como cosas de niños...
Dardo en toda la diana. Lo aceptó. Tengo nueva cita para llevar un montón más de papelajos, muchos absurdos, ya que no cuadran con la información que pidió y son más de los que mi anterior abogada me indicó y que ya llevaba preparados.
Supongo que la Doña tenía que poner todas las trabas posibles al haberse quedado en bragas. Es un comportamiento infantiloide, el pataleo personal. En fin, así son. Nunca me he sentido inferior a nadie con título ni cargo, son personas como cualquier hijo de vecino y muchos resultan patéticos.

Cada vez que recuerdo la entrevista del viernes me entran ganas de reír al rememorar la boca abierta de esa señora, ¡era todo un poema!

Lo malo es que el asunto tardará lo suyo. "Dos años o más...", dijo la Doña quemándo su último cartucho. Pues vale. Lo importante es empezar para acabar de una vez por todas. Llevo años esperando, dos más son un suspiro, una nadería.