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sábado, 1 de octubre de 2011

Tintín, racista


 Bienvenu Mbutu Mondondo, payaso congoleño


La moda por acusaciones de racismo se extiende como una mancha de estupidez supina, imparable, desbordante y contaminadora.
Hoy a cualquier cosa se le llama racismo y andan todos los anormales alterados, buscando a quien pueden denunciar.

Hace veinte años se levantó una polémica por el llamado Negro de Bañolas, un bosquimano expuesto en el Museo Darder de esta localidad catalana desde 1916.



El payaso de entonces fue un médico español de origen haitiano, Alphonse Arcelín, residente en Cambrils (Tarragona), donde fue concejal del PSC (qué raro...)
No paró de dar la tabarra hasta que el negro fue devuelto a Botswana, alarmando a todos los museos del mundo ante el temor de que semejante chifladura sentase un precedente.

Allí se había preparado una ceremonia digna de Jefe de Estado, con toda la fanfarria habitual. Esperaban un ataúd y recibieron una caja de zapatos.
Claro, el cuerpo había sido taxidermizado, así que una vez desmontado en el Museo Nacional de Antropología de Madrid, quitada la paja y las tablillas de madera que lo sostenían interiormente, los ojos de vidrio y falso pelo, no quedaba nada más que la calavera y cuatro huesos.
El cabreo fue de aúpa y hoy está enterrado en un descampado, al lado de la portería donde los negritos juegan al fútbol y no tienen ni idea de su existencia.

Arcelín se cubrió de gloria de pies a cabeza para nada; al fin y al cabo, los museos están llenos de momias y restos humanos, extraidos de sus tumbas de origen.

Ahora el congoleño pretende sentar en el baquillo a un cómic: Tintín en el Congo.

El demandante, Bienvenu Mbutu Mondondo, considera que el cómic «hace apología de la colonización» y constituye «un insulto para los negros», y por ello solicita a la justicia belga que lo retire de la circulación y «lo prohíba en todo espacio público», según dijo a Efe antes de comparecer ante el tribunal. 

Si se hace caso a este anormal, habría que retirar prácticamente la totalidad de obras publicadas, desde la noche de los tiempos.
¿Por qué los juzgados, con el ingente trabajo que tienen, pierden el tiempo y el dinero de los contribuyentes haciendo caso a tontos del haba?

jueves, 23 de junio de 2011

Geert Wilders, absuelto


La justicia absuelve a Geert Wilders de racismo. El político holandés estaba acusado de incitación al odio racial y discriminación contra los musulmanes.

Supone una buena noticia ante el, cada vez más, odio irracional contra quienes defendemos nuestros países, nuestra cultura, nuestras creencias, nuestra seguridad y nuestra economía.
Contra los verdaderos racistas que priman y miman a los musulmanes en detrimiento de los autóctonos, contra los que son los verdaderos incitadores al odio racial.

Wilders comparó el Corán con el Mein Kampf de Adolf Hitler y ello le valió las furibundas acusaciones y persecuciones a las que ha estado sometido, siéndole prohibida la entrada en el Reino Unido en febrero de 2009, en un acto de prejuzgamiento que debería hacer sonrojar a quienes se jactan de demócratas y de tal no tienen más que el nombre del adjetivo que ellos mismos se han puesto.

El juicio, iniciado en octubre, se celebró a raíz de la acusación particular presentada por grupos antirracistas y de inmigrantes musulmanes, lo habitual: desocupados y sus protegidos. Todos viven a cuerpo de rey a base de subvenciones, por esto no tienen que despistarse si no quieren tener que ponerse a trabajar. Ya se sabe que esto cansa mucho.

Geert Wilders es el jefe del Partido por la Libertad (PVV), que posee 24 diputados de los 150 del Parlamento holandés. Denominado, ¡como no!, ultraderecha, la etiqueta que nos cuelgan a quienes defendemos lo nuestro ante el robo, agresiones y eliminación de nuestra cultura, identidades y derechos.

Ahora esperemos que no le pase como a Theo Van Goog... Los asesinos siempre andan sueltos y actúan cuando la justicia no les otorga la razón que creen tener.