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miércoles, 11 de enero de 2012

La sanidad catalana, una vergüenza



Los recortes llevados a cabo por la Generalitat en materia de Salut provocaron que 87 camas del Hospital Joan XXIII se cerraran hace tiempo.

A causa de ello, 22 pacientes de urgencias pasaron toda la noche del lunes al martes esperando una cama. Veintidós, que se dice pronto.
Veintidós personas enfermas, encontrándose tan mal como para haber acudido de urgencias, esperando largas e inacabables horas. Enfermos que necesitaban una cama, no una simple revisión en un box, ¡una cama, ser ingresados!

La situación vivida en Urgències la noche del lunes al martes de esta misma semana «obligó al jefe de guardia a abrir habitaciones cerradas de la segunda planta», explica Agustí Aragonés, miembro de la CGT. Concretamente, ayer a las 17.00 horas, eran 12 las camas reabiertas.

El sindicato denuncia que «22 personas estuvieron esperando horas para ser ingresados. A las 4.00 horas tuvieron que abrirse tres habitaciones de la segunda planta para poder descongestionar Urgències y a las 8.15 horas del martes aún había 12 pacientes por ingresar».
Toda «esta presión supuso tener que abrir deprisa y corriendo camas de hospitalización, habitualmente sin tener preparados los medios humanos y el material necesarios». De hecho, para los trabajadores, esto provoca «tener que trabajar con improvisación  y sensación de desbarajuste, generando malestar por parte del personal y de los usuarios», destacó Aragonés.

Completamente tercermundista. Personas enfermas repartidas en camillas por los pasillos y aguantando interminables horas sentados en sillas, sin que el personal pueda dar abasto porque sólo tienen dos manos y dos piernas y su número es insuficiente al haberse cerrado parte del hospital en este empeño de recortar gastos dejando morir a la población, nunca tocando sus fabulosos sueldos, despachos, coches oficiales y televisiones de propaganda para autobombo.
¿Sus embajadas en el extranjero están para tapar esto?...

Para tapar de qué manera nos roban y desprecian nuestra salud e integridad. Tapar que nos usan para su enriquecimiento personal entre familia y amiguetes. Su afán de lucro usando el dinero de nuestros impuestos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Hasta donde llegan los recortes sanitarios de Artur Mas?



Se ha hablado mucho de los recortes sanitarios que ha implantado el dueño del kiosco llamado Generalitat, pero si se profundiza poco a poco, el horror es mayor.

Hace unos días murió un bebé porque, aunque el seguimiento tocoginecológico había diágnosticado que el parto debía hacerse con césarea, el hospital de Calella (Barcelona), quiso ahorrarse los costes y aunque finalmente se practicó la césarea, extrajeron a la pequeña Paula muerta.

Ese señor de la foto, el que aspira a ser conde-rey de Cataluña, no encontrará suficiente agua y jabón para lavarse la sangre que lleva encima.
Mientras él vive como un señor, los catalanes se mueren.

Ahí lo tenemos, en la ducha, cual una Maria Lapiedra cualquiera. Un "vedetto" ansioso de popularidad, un hijo de tal que sólo piensa en él y los suyos.

Esta tarde (por el miércoles), he ido al hospital de la Vall d'Hebrón a visitar a un familiar. Así he sabido que el hospital no proporciona agua a los pacientes. ¡¡¡NI AGUA!!!

¿Alguien sabe lo que esto supone? "Que se la traiga la familia", dicen las enfermeras. Sí señora. ¡Susordenes, señora!
Pero... ¿y los que no tienen familia y están solos? Haberlos hailos.
¿Tomar agua del lavabo? Esto los que puedan levantarse de la cama, por supuesto...

El agua es una necesidad vital que no se niega a nadie y los médicos y personal sanitario son los primeros en saberlo. Aún así, se hacen cómplices por no perder su puesto de trabajo.

¿Y la comida? Ya sabemos quienes hemos estado ingresados que es pura bazofia incomestible, pero es que ahora, ¡verdura y patatas! A mediodía y para cenar, cada día.
Mientras, el pingüino se harta de buenas viandas y caldos, sin privarse de nada, a costa del sufrimiento y la muerte de los catalanes.

Estás maldito, Artur Mas. No lo olvides.