Mi madrina ha fallecido ésta mañana.
Habiendo terminado mi trabajo, le he pedido al jefe salir antes del horario para ir al hospital, pues anoche me comunicaron que ya estaba sedada y no despertaría nunca más. De camino al Metro, apresurada, he mirado el móvil, tenía un sms a las once menos cuarto. Me habían comunicado su fallecimiento hacía unas pocas horas.
Mi madrina sólo tenía 17 años más que yo. Siempre llena de vida, gozándola de manera sana, salía a bailar con mi tío. Nunca perdía ocasión y cada año, por Carnaval, venía a mi casa cargada con telas para que le confeccionase un disfraz. El día de la fiesta era yo quien iba a la suya para vestirle, maquillarle y peinarle. Ganaba el primer premio año tras año.
Mi primera infancia la pasé entre la farmácia de mi padre y el piso de mis abuelos que estaban frente por frente en el barrio de Sants. A menudo me quedaba a dormir allí y entonces se revolucionaban las costumbres, pues no había otro dormitorio para mí, además de que era muy pequeña para dormir sola. En el lecho matrimonial descansábamos las tres mujeres de la casa, mi tía, mi... bueno... he dicho "mis abuelos" por acortar, pero no es así, mi abuelo sí era el padre de mi madre, pero mi abuela materna falleció siendo niña mi progenitora. La tieta Sisa, ella hizo de abuela para mí y era adorable.
A mí me encantaba quedarme a dormir allí porque mi madrina me contaba un cuento cada noche. Las tres en el lecho, a oscuras, mi tieta Llui iba desgranando lo que le pasaba por la cabeza.
Siempre eran cuentos donde aparecía una casita en el bosque y entre muchas flores había un pozo de agua; luego, cada vez, narraba algo distinto de una niña que vivía allí. Yo me dormía embobada, soñando con muchas flores y el pozo de agua fresca que no faltaba nunca.
Me enseñó a bordar a máquina cuando no tenía ni seis años y acabé siendo profesora. Cuando perdí la facultad de oír a causa de una meningítis, mis padres se movilizaron removiendo cielo y tierra para buscar una solución. Les ofrecieron un sonotone. Para mí fue una tortura. Mi problema es que me falta una conexión en la cadena de huesecillos que llevan los sonidos hasta el cerebro, así que por mucho volumén que le pusiesen a la cosa, sólo se conseguía marearme, producirme dolor de cabeza y perdida del equilibrio, pero mis padres no lo sabían. El lumbreras que les vendió el aparatito se explayó con las instrucciones: yo tenía que acostumbrarme a volver a oír, tal cual como si hubiese nacido de nuevo -hay que ser tarado para pensar que es tan fácil...- Así que ya tenemos a mi madrina viniendo a casa cada tarde para encerrarse conmigo en mi habitación y repetirme con paciencia infinita un repertorio harto limitado de palabras solas. Por supuesto que acabé recibiéndolas en mi cerebro... pero sólo porque eran siempre las mismas y acabé distinguiendo los dolorosos golpes que las identificaban. Nada más. No servia para nada. Pero mi madrina estaba siempre conmigo.
Escuchaba mis confidencias, cosas que por nada del mundo se me ocurriría contar a mi madre porque ya sabía como se pondría... Buffffff... En cambio mi tía me escuchaba con la sonrisa en los labios y luego sí, me daba su opinión, me aconsejaba y orientaba. Me trataba como a una persona, no como a un muñeco.
Su repentina enfermedad y más rápida muerte no hace sino confirmar algo que tengo claro hace mucho tiempo. Mi tía llevaba los últimos años dando el coñazo a mi tío que está delicado de salud, "No fumes. No bebas. Te voy a poner el régimen que ha mandado el Dr., verduritas... sin sal..." Y añadía siempre "No quiero que tengas una embólia. ¿Te crees que me gustará cuidar de un inválido en la vejez?" Ante éstas palabras, puede que más de uno piense que mi tío era un bala perdida o algo así, nada más lejos de la realidad. Es un tipo normal, solo que con los achaques propios de la edad.
¿De qué sirve obsesionarse de ésta manera con la salud?
La muerte llega cuando tiene que llegar. Intentar burlarla es perder el tiempo y sobretodo, amargarse el tiempo adjudicado.
El sábado mi madrina reposará en tierra, en una hermosa colina. Y sobre ella plantaremos un árbol. Irá al bello jardín que siempre me narraba.

Es un premio en cadena, el que lo recibe puede y debe entregarlo a sus blogs preferidos. Gracias por ser como eres.
Estás en los links de mi blog Cogito Ergo Sum!!!!, por que tu blog está hermoso y muy bello!!!, da gusto saber que hay gente que escribe tan bello! Cuidate mucho!!!
¡Descojonante!. Aquí tenemos al sarasa cambiando de sexo como el que cambia de camisa: ________________________________ curaçao dijo... Para "sombra" No sé, le echo a faltar, señora. Sus mensajes -aparta de los mios, claro- son sensatos y razonados. No están motivados por la mala leche, la estupidez o por el adlaterismo mas ruin, como el de enero y lobito. Me gustaría leerle por aquí, ya que no entra en "el Pais" Estoy impaciente por ser llamado por el juez (la jueza, dice esa Leona) y ver qué argumentos han basado su demanda. Será para troncharse de risa. Feliz fin de semana. __________________________________ ¿En qué quedamos? ¿No se ha cansado de gritar que es mujer?. "Estoy impaciente por ser llamado por el juez", así, en masculino. Peloteo puro y duro hacia Sombra, además de colgarse asquerosamente la medalla de ser "sensato y razonable". Por no mencionar esta joya: "No están motivados por la mala leche, la estupidez..." refiriendose a sus comentarios. Este tio no funciona ni con 20 litros de super, me cago en todo lo cagable. Para puntilla, ahí deja el siguiente comentario: ______________________________ 18 de agosto de 2007 12:14 curaçao dijo... Para Leona. Cuidado, mucho cuidado con los árabes. Esos se "tiran" cualquier cosa, aunque sea una encabritada, repugnante e indeseable mujer. Así que...ojo, amigo conductor 18 de agosto de 2007 12:16 _______________________________ Que este sapo infecto y asqueroso llame a Leona "encabritada, repugnante e indeseable mujer" es de juzgado de guardia. Estoy seguro de que es un pobre despojo, un guiñapo yonki que temblequea al ponerse la goma en el brazo. Ninguna persona en sus cabales comete tamaño desproposito de errores, uno detrás de otro, sin respiro. Y ahora atiende bien, saco de gusanos, yo sí tengo hechas las capturas; borra lo que quieras con tu cobardía habitual, que no vas a librarte del castigo ganado a pulso.