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miércoles, 10 de agosto de 2011

¡Cataluña es rica!


Xavier Trias, presidente del Área Metropolitana de Barcelona y alcalde de esta ciudad, ha nombrado nada menos que a ocho vicepresidentes.

Al leerlo me he acordado de mi club deportivo, sito en la urbanización donde mi familia tenía el chalet de toda la vida, donde nos conocíamos todos de años y años.
Se renovó la junta y nos encontramos con la sorpresa de tener dos vicepresidentes (por cierto, uno de ellos, amigo personal de Celestino Corbacho) ¿Qué había pasado? Pues que ninguno de los dos flamantes consuegros quería ser menos que el otro.
Cada vez que los veíamos pasar, sacando pecho, nos dábamos codazos y nos desternillábamos de risa. ¡Ridículos!

Los chorrecientos vicepresidentes de Barcelona son:

Antonio Vives (CiU)
Assumpta Escarp (PSC)
Núria Marín (PSC)
Lluís Tejedor (ICV)
Jordi Portabella (ERC)
Antoni Poveda (PSC)
Joan Trullén (PSC)
Sònia Recasens (CiU)

Ahora nos vamos a reír un poco viendo las áreas de gobierno de esta administración sacacuartos:

- Transporte y Movilidad (Antoni Poveda)
- Medio Ambiente (Assumpta Escarp)
- Planificación estrátegica (Joan Trullén)
- Desarrollo económico (Sònia Recasens)

Ocho vicepresidentes y sólo cuatro áreas de gobierno. ¿Qué hacen los otros cuatro? ¡Cobrar, hombre, cobrar!
¡Ah!, ¿todavía no lo he dicho? Es que esta fue la condición para que Trias fuése elegido presidente.
Ahí tenemos lo fácil que es comprar votos con nuestro dinero y mantener a parásitos.

Menuda patada les daba yo, los mandaba a la luna.

jueves, 30 de junio de 2011

¡Guarros fuera!


Por fin, a las dos de la madrugada de hoy, la Plaza de Cataluña de Barcelona queda limpia de tarzanes y monas. De ratas y porquería varia. De hedor de camello. De vergüenza.

Mucho le ha costado a Puig cumplir con su obligación, puesto que cuando intervino la primera vez, fue sólo para requisar objetos peligrosos, permitiéndoles volver a aposentarse al cabo de dos horas. Intervención encaminada a prever desgracias por la celebración de Weembley del Barça nada más.

Ahora quedaban cuatro gatos, esos tan chulos que se permitieron afirmar que a ellos no les moverían "ni a hostias" y que podían movilizar a muchísima gente.

Tanto los Guarros como Puig son unos espantajos. Cada uno en su posición, no son más que hipócritas bocazas.
Puig se ha visto obligado ante la inminencia del cambio de Gobierno en el Ayuntamiento, pues, aunque parezca mentira, en la capital de Cataluña todavía no se ha hecho el relevo y el saliente Hereu (PSC) sigue allí, sudando copiosamente por todos sus poros. Trias (CiU), el entrante, se lo dejó muy claro, que hiciése limpieza en la Plaza Cataluña antes de pasarle la poltrona, que no tiene por qué soportar un problema creado por él.

En cuanto a los Guarros, esta madrugada han liado sus palos y lonas y se han ido (quien sabe dónde) porque no, nadie se ha personado allí como se jactaban.
El desalojo ha sido pacífico, se han ido porque, como buenos cobardes, al no tener apoyo, bajan las orejas, meten el rabo entre las patas y acatan. Esta gente sólo es valiente en manada.