Verano, sol durante muchas horas, tiempo libre. Hermosas playas repartidas por todo nuestro litoral. Mañanas para tumbarse en la arena y dormitar rememorando la noche pasada con una imperceptible sonrisa en el rostro, espontánea, ante los recuerdos. Ojos cerrados mientras el sol te acaricia el cuerpo.
Una mano se posa en tu cintura y a través de los párpados notas que el sol ya no te toca. Abres los ojos y te encuentras con otros. Te miras en ellos. Esa sonrisa irónica que te hace perder la cabeza... Un roce de sus labios con los tuyos y un tirón para levantarte, "¡Al agua!"
Dos cuerpos flotando en la libertad de unas aguas verdes o azules. Juegos acuáticos. Miradas provocadoras. Bromas, "¡Una medusa!", excelente excusa para que le eches los brazos al cuello con fingido miedo, cosa que aprovechará para apretarte muy fuerte contra sí. Labios que se unen, que se entrabren en una agradable caricia. Bocas que acaban abiertas, perfectamente acopladas una a la otra. Lenguas que se buscan, golosas, y sentidos que se pierden por completo ante uno solo.
Paseos nocturnos admirando la belleza mágica de la noche que se funde en el agua. Alzas la vista al cielo y te ves allá arriba, la Luna te hace un guiño de complicidad y tu sonrisa se ensancha más. Olvidas las lágrimas que vertiste acurrucada allí, en lo alto, ¡hace mil años!
Ahora sonríes feliz y no te importa que pronto volverás arriba para no bajar ya más.
Eres la Reina de la Noche. Siempre lo has sido y lo sabías desde el primer momento. Las Fuerzas Oscuras te odian por vivir en lo alto del Arcoiris. Quieren ocupar tu lugar sin saber que si llegan, este se derretirá desapareciendo en la Nada.
Verano. Tiempo para saborear bebidas nuevas, exóticas. Una copa agradable a la vista para alegrar unos minutos.
Lugares donde la gente se amontona para divertirse. ¿Se divierten?... Tal vez. Aunque tú lo dudas. Tú, para divertirte, solo necesitas la compañía adecuada. Y teniendo la compañía... el lugar no importa. Sonríes viendo como no hay ni uno solo de los que bailan que coincida en el ritmo... Te parece gracioso que ellos, aún oyendo, NO OIGAN. Incapaces de procesar correctamente las vibraciones que les llegan al cerebro, su cuerpo se mueve al compás de un ritmo inexistente. Pero eso, ya hace siglos que lo sabes. No se trata sólo de la música, es en todo.
Verano. Época para saborear una paella, una fideuá o una zarzuela. ¿Por qué en verano?. No lo sabes, las has degustado en cualquier época del año, pero parece que en verano saben mejor. Será la magia.
Largas conversaciones. Sin prisa. Tocando todos los temas. Confidencias, intimidades, anécdotas. Bromas. Muchas bromas para reír. Reír sinceramente, espontanéamente, sin malicia, aleja lo malo y alarga la vida al proporcionar unos instantes de felicidad.
Conversaciones etéreas como pompas de jabón. Palabras que duran el tiempo justo de pronunciarlas y luego desaparecen para siempre y no volver más.
Dulce ilusión que te mantiene en la Tierra sin llorar, ¡pompas de jabón!
Ya la Luna está en su cénit. Le pesan los párpados cargados de arena. El Sol rebulle en su cama; pronto tendrá que empezar la jornada. Tú y él os miráis a los ojos. Sobran las palabras. Te levantas y te vas hacia el lecho. Te desnudas sin prisas. Una mano, a tu espalda, te atrae hacia sí. Cierras los ojos y levantas la cabeza, depositando la nuca en su pecho. Manos expertas se mueven lentamente recorriendo tu cuerpo. Gimes quedamente cuando aprisionan uno de tus pezones y la otra baja hasta buscar suavemente entre tus piernas. La cabeza te da vueltas. Caerías al suelo si no te sostuviera. Vuelves a gemir mientras sus labios y su lengua exploran tu cuello. Te hace girar bruscamente y abres los ojos por la sorpresa. Te miras en los suyos y ves... tantas cosas...
El verano terminará y tú volverás a sentir mariposas en el estómago cada día. Sé feliz mientras las mariposas estén ahí.
Luego sube con una sonrisa en los labios, sabiendo que no volverás a bajar.