jueves, 9 de agosto de 2007

¡DE NUEVO!

La Mujer de la Luna ha conseguido despertar conciencias una vez más. ¡Gracias, Guilgalad! La serpiente ponzoñosa, la gaviota mortal, el ni carne ni pescado, ha recibido un mandoble de nuevo. Pero no sólo él, ha arrastrado consigo a los fátuos que siguen a cualquier titiretero de medio pelo. Pobres ignorantes. La Dama Blanca se siente orgullosa de lo conseguido. Pero sabe, ¡ay!, que no es suficiente. La lucha no ha terminado. La lid será larga, muy larga. Dura. Con caídas. Con víctorias como esta y otras anteriores, y vuelta a caer. Pero la confianza en la víctoria final jamás la perderá.
¡Por Guilgalad!

miércoles, 8 de agosto de 2007

RETIRADA

Dama Blanca, Dama de la Luna, apresúrate a cerrar tu fortaleza. Sube el puente, baja el rastrillo. Cubre las poternas y ciega pasadizos. No subas a las almenas más que cuándo el búho cante, No uses las palomas, deja a tu fiel compañero en el establo. Recorre las estancias y enjuga tus lágrimas. Tras los cristales, la lluvia, cae constante, incansable, las hojas del níspero brillan, cual esmeraldas mojadas. La parra se ve triste, abatida sobre el cenador y el limonero no crece, vivir no le gusta, dice. Las palomas vuelan bajo el cielo gris, encapotado, están inquietas y nerviosas, presienten a la gaviota. Tú has observado hoy su vuelo, tres veces ya, pero sabes que es ciego y no te encontrará. Ave carroñera y asesina, simulando belleza en sus plumas, en lo airoso de su vuelo, en el dibujo de sus alas. Pero la has visto atrapar una paloma, con su fuerte pico y sus garras, estrellarla y sacudirla contra el suelo, y devorar sus entrañas. Cae la lluvia incansable, sobre el patio de armas, sobre las escalinatas, rezumando de las almenas. Tus banderas y gallardetes penden fláccidos de sus mástiles. ¿Qué ocurre? ¿Qué le pasa a tu caballo? ¿Por qué relincha de terror? ¡Por Thor! ¡Hay una brecha! ¡Ha conseguido llegar! Te apresuras a vestir la cota y empuñar la espada. Inspiras hondo. Y te encomiendas a Guilgalad.

martes, 7 de agosto de 2007

¡MÍO!

Este es mi puerto, este mi mar y esta mi playa. Como mías son mis risas y mías mis penas. Mía es mi casa y míos mis sueños. Mis gatos dormitan felices entre mis sábanas azules y las gaviotas persiguen palomas al otro lado de la ventana. Sobre olas paso las noches y entre zozobras los días. Míos son mis sueños y mías mis alegrías. Blanco velero que audaz surcas las olas, mecido dulcemente con la luna por corona, guarda celoso tu secreto, no se lo cuentes al viento. Que la sirena no sepa que las olas mezclan mis lágrimas. Que el tiburón no se enoje y la gaviota grazne de alegría. No se lo digas al viento, susurráselo sólo a la luna.

domingo, 5 de agosto de 2007

AL SARASA

Te puedes ahorrar, tanto enviarme correos, puesto que van directos a la papelera sin abrir, como estarte com un estaquirot, ahí plantado al msn. Eres una mierda asquerosa y no quiero saber nada de ti hasta que te vea la jeta en el tribunal. Yo soy quien no amenaza en vano. Jamás me he marcado un farol. Nunca.

sábado, 4 de agosto de 2007

viernes, 3 de agosto de 2007

¡OH! EL VERANO...

Hermosa vista diaria que contemplas cada noche. La tienes tan cerca que puedes ver perfectamente a los marineros, impecablemente uniformados de blanco, trasteando en cubierta. Las jóvenes mujeres con largo vestido de noche, el pelo recogido y andar pausado transmiten mucho de artificial. No tienen elegancia, por más que lo intenten. Lo notas. ¿Por qué no hay ninguna que tenga más edad?...
Las instalaciones del mini golf. Cómo te te diviertes en él, ¿eh?. Siempre te ha gustado, desde que hace tantos años, tu hermano te llevó a uno y te puso un palo en las manos. Quedaste horrorizada, sin saber como saldría la cosa. Pero un par de tiros más, y pensaste: "Anda, qué fácil". Como años después te llevó a la bolera con sus amigos. "¿Nunca has jugado a los bolos?" "No", respondiste tú. Cogiste la bola, sin saber como se manejaba. Apuntaste. Tiraste. ¡Y bolos fuera!. Quedaron sólo dos en pie al primer tiro. "¡Qué divertido!". Los eliminaste al segundo. "¿Seguro que no has jugado nunca?" "No, nunca". Las tías ya empezaron a mirarte mal a la segunda jugada... Ellas jugaban peor que los chicos y tú les ganaba a éstos... Tu hermano estaba hinchado como un pavo real, je je je...
Es bonita, la playa. Las edificaciones blancas del fondo no desentonan demasiado. La arena no es tan fina como la otra, pero está limpia y el agua es azul. ¿Cuánto hacía que no veías aguas azules que no fuesen de piscina? Hoy has hecho un castillo. Has conseguido que no se desmoronase más que una parte del último edificio. Tres plantas es mucho y aunque le has puesto soporte interior, tanta envergadura no se consigue sin un poco de cemento, así es como lo hacen los constructores de figuras de arena.
Pero las mejores horas son esas en que tú y él empezáis jugueteando, broma a broma. Tú le sigues el juego. Hasta que se pone serio de repente y clava sus ojos en los tuyos. Entonces un escalofrío te recorre la columna. Empieza a costarte respirar. Y te dejas hacer. A cualquier hora. Por la mañana es un dulce despertar, tenerle al lado y abrazarte a él. Notar como aún dormido, una parte de su cuerpo cobra vida propia. Por la tarde, después de comer. Largas siestas en donde se duerme poco... Y de madrugada... poco antes de que salga el sol...

miércoles, 1 de agosto de 2007

VERANO

Verano, sol durante muchas horas, tiempo libre. Hermosas playas repartidas por todo nuestro litoral. Mañanas para tumbarse en la arena y dormitar rememorando la noche pasada con una imperceptible sonrisa en el rostro, espontánea, ante los recuerdos. Ojos cerrados mientras el sol te acaricia el cuerpo. Una mano se posa en tu cintura y a través de los párpados notas que el sol ya no te toca. Abres los ojos y te encuentras con otros. Te miras en ellos. Esa sonrisa irónica que te hace perder la cabeza... Un roce de sus labios con los tuyos y un tirón para levantarte, "¡Al agua!" Dos cuerpos flotando en la libertad de unas aguas verdes o azules. Juegos acuáticos. Miradas provocadoras. Bromas, "¡Una medusa!", excelente excusa para que le eches los brazos al cuello con fingido miedo, cosa que aprovechará para apretarte muy fuerte contra sí. Labios que se unen, que se entrabren en una agradable caricia. Bocas que acaban abiertas, perfectamente acopladas una a la otra. Lenguas que se buscan, golosas, y sentidos que se pierden por completo ante uno solo.
Paseos nocturnos admirando la belleza mágica de la noche que se funde en el agua. Alzas la vista al cielo y te ves allá arriba, la Luna te hace un guiño de complicidad y tu sonrisa se ensancha más. Olvidas las lágrimas que vertiste acurrucada allí, en lo alto, ¡hace mil años! Ahora sonríes feliz y no te importa que pronto volverás arriba para no bajar ya más. Eres la Reina de la Noche. Siempre lo has sido y lo sabías desde el primer momento. Las Fuerzas Oscuras te odian por vivir en lo alto del Arcoiris. Quieren ocupar tu lugar sin saber que si llegan, este se derretirá desapareciendo en la Nada.
Verano. Tiempo para saborear bebidas nuevas, exóticas. Una copa agradable a la vista para alegrar unos minutos.
Lugares donde la gente se amontona para divertirse. ¿Se divierten?... Tal vez. Aunque tú lo dudas. Tú, para divertirte, solo necesitas la compañía adecuada. Y teniendo la compañía... el lugar no importa. Sonríes viendo como no hay ni uno solo de los que bailan que coincida en el ritmo... Te parece gracioso que ellos, aún oyendo, NO OIGAN. Incapaces de procesar correctamente las vibraciones que les llegan al cerebro, su cuerpo se mueve al compás de un ritmo inexistente. Pero eso, ya hace siglos que lo sabes. No se trata sólo de la música, es en todo.
Verano. Época para saborear una paella, una fideuá o una zarzuela. ¿Por qué en verano?. No lo sabes, las has degustado en cualquier época del año, pero parece que en verano saben mejor. Será la magia.
Largas conversaciones. Sin prisa. Tocando todos los temas. Confidencias, intimidades, anécdotas. Bromas. Muchas bromas para reír. Reír sinceramente, espontanéamente, sin malicia, aleja lo malo y alarga la vida al proporcionar unos instantes de felicidad. Conversaciones etéreas como pompas de jabón. Palabras que duran el tiempo justo de pronunciarlas y luego desaparecen para siempre y no volver más. Dulce ilusión que te mantiene en la Tierra sin llorar, ¡pompas de jabón!
Ya la Luna está en su cénit. Le pesan los párpados cargados de arena. El Sol rebulle en su cama; pronto tendrá que empezar la jornada. Tú y él os miráis a los ojos. Sobran las palabras. Te levantas y te vas hacia el lecho. Te desnudas sin prisas. Una mano, a tu espalda, te atrae hacia sí. Cierras los ojos y levantas la cabeza, depositando la nuca en su pecho. Manos expertas se mueven lentamente recorriendo tu cuerpo. Gimes quedamente cuando aprisionan uno de tus pezones y la otra baja hasta buscar suavemente entre tus piernas. La cabeza te da vueltas. Caerías al suelo si no te sostuviera. Vuelves a gemir mientras sus labios y su lengua exploran tu cuello. Te hace girar bruscamente y abres los ojos por la sorpresa. Te miras en los suyos y ves... tantas cosas...
El verano terminará y tú volverás a sentir mariposas en el estómago cada día. Sé feliz mientras las mariposas estén ahí. Luego sube con una sonrisa en los labios, sabiendo que no volverás a bajar.