La acción delincuente de Sánchez Gordillo y sus sicarios no pasa desapercibida precisamente, todo lo contrario, está levantando gran polvareda en la sociedad, dividida en detractores y quienes justifican el acto delictivo con la demagogía por bandera.
Desde su partido, el portavoz de IU en la Comisión de Interior del Congreso, Ricardo Sixto, sacó la cara por él y pidió al ministro del Interior que no se comportara "como un sheriff de un pueblo del Oeste", ordenando arrestar a gente "sin ton ni son" como si fuera "el garante último de la sacrosanta inviolabilidad de la propiedad privada".
Resulta curioso que el portavoz mencione nada menos que "un pueblo del Oeste", allí donde las películas nos han mostrado que cualquier cacique imponía su ley, matando y saqueando, y el sheriff, o miraba para otro lado, o era tiroteado sin contemplaciones.
Para la gente de IU, como buenos caciques, la propiedad privada es sólo la suya y saquear supermercados, zarandeando a las cajeras que intentan impedirlo supone lo más normal del mundo.
¿Cuántas veces he repetido que esta gente tiene la mentalidad anclada en el pasado? Incontables.
Mercadona ha puesto una denuncia por la agresión a dos dependientas de Écija y el robo de nueve carros de comida, y aún van por ahí comentaristas queriendo dar lecciones de Derecho: "Si el dueño no pone denuncia, ningún ministrucho puede encarcelarlo", en referencia a Jorge Fernández Díaz. Así son los ignorantes desocupados, hablando por hablar.
Comida que, en teoría, iba a ir a parar al Banco de Alimentos de Andalucía, pero que la ONG rechazó vista su procedencia. "Como responsable de una organización muy seria, y el Banco de Alimentos lo es, nosotros no entendemos que este sea un camino acertado. Es cierto que alimento y excedentes hay y mucho, pero tiene que llegar a los más necesitados en las mejores condiciones posibles y por el camino más legal porque, si no, como ha pasado en otros países, esto se convierte en que uno mismo se sirve y se lo lleva, y eso sería un desastre", señaló su presidente, Javier Peña.
Comunistas de langosta y caviar, empeñados en imponer su propia ley, rechazando la legal, ansiosos de ser seguidos y admirados por quienes ellos mismos han llevado a la pobreza desde sus despachos enmoquetados y sus coches oficiales.
¿Es necesario recordar que la coalición PSOE-IU mantiene en la miseria a Andalucía desde hace décadas?
Y ahí está el cacique sevillano, parapetado en 'Las Turquillas', una finca militar en Osuna (Sevilla), ocupada desde hace dos semanas por el Síndicato Andaluz de Trabajadores, desafiando a que vayan a por él. "Aquí estoy", ha dicho con chulería.
Si van, se hará la víctima y si no... España será un país sin ley.



