martes, 17 de enero de 2017

El Pi de les Tres Branques



Ha sido talado miserablemente.
Un árbol, un ser vivo, talado por la venganza de los antiindependistas.
Yo lo soy, antiindependista, pero condeno el hecho rotundamente.

Lo he visto en la publicación de un amigo y hemos discutido un buen rato, al afearle yo su regocijo.
Alegaba él que "son daños colaterales", que si adoctrinamiento en las escuelas, que si ondear estrelladas en los Ayuntamientos, que si el toro de Osborne abatido, que si la abuela fuma...

Me he enojado mucho, muchísimo. Ese pino no era de los separatistas, era de todos los catalanes y no se puede comparar con el trapo estrellado que es sustituido constantemente.
Al final me ha dado la razón, aunque creo que de boquilla, para que me callara de una vez.

Resulta muy triste e indignante que hagan estas cosas que no tienen remedio. Como le he dicho, no tenemos derecho a quejarnos si nosotros lo hacemos peor que ellos, mucho peor, dado que no hay punto de comparación entre un toro de hojalata y un árbol vivo.

La venganza es deleznable, sobretodo cuando llega al punto de perder el control y causar un daño irreparable.
¿Algún día entenderán las cosas todos esos imbéciles? Los de un bando y los del otro.