En la imagen, un chorizo huyendo después de darle un tirón al bolso de una vieja.
¿Cómo? ¿Que no era así? Pues lo parece, oiga.
Cristina no ha salido corriendo, se ha encarado con la misma periodista, tal vez porque se ha fijado en que llevaba un microfóno y no una guillotina. O puede que porque ella llevaba escolta.
Es curioso que alguien que va con escolta al supermercado exija que le dejen llevar una vida normal. Alguien con un chalet de ocho millones en Barcelona. Con cuatro hijos también con escoltas para ir al cole. Viviendo en la mejor zona de Washington. Con servicio, secretaria, asistentes, chófer...
¿Qué entiende por "vida normal"? ¿Encima se burla miserablemente? La infantita quiere ir personalmente al súper, pero sin perder uno solo de sus privilegios y por supuesto, los billetes trincados.
"Lo que quiero es que me dejen vivir tranquila, ¿vale?"
¿"Vale?", bonito vocabulario para un miembro de la realeza. Lo debe haber aprendido de su campechano padre, ese que tiene a su esposa abandonada desde hace años y ahora usa a una princesa alemana para recibir en sus fiestorros y jolgorios, tal que la señora de la casa.

