La secesión de Catalunya necesitaría el aval de al menos un millón de ciudadanos de siete países europeos, según ha indicado el presidente de Reagrupament, Joan Carretero.
Ahora queda clara la finalidad de las "embajadas" de chichinabo por ahí, comiendo el coco para representar al mundo la visión de una región "asfixiada", "sometida" y pidiendo su "liberacización".
Carretero siempre ha sido un payaso y no parece que haya mejorado un ápice porque para empezar, primero ha de demostrar que la mayoría de catalanes queremos esta secesión y esto, de todas todas es imposible porque no la queremos, sólo son unos cuantos, de ningún modo mayoría.
Carretero ha indicado que se trata, precisamente, de garantizar la soberanía de los ciudadanos en los procesos de secesión en el interior del territorio de los estados de la Unión Europea y respetar los principios, valores y objetivos que la Unión Europea ha establecido en los propios tratados.
Claro, claro... Y va él y cree que su palabra es ley, dando por hecho que Cataluña quiere la secesión y le basta pedirlo para que se lo concedan.
El líder de Reagrupament también es el representante del comité compuesto por ciudadanos siete estados europeos. El millón de firmas debe provenir, al menos, de estos estados de la UE con un número mínimo de firmas desde cada uno de ellos, a las que se añadirán el resto de firmas.
Los otros miembros del comité ciudadano, representados por Carretero, son de Luxemburgo, Francia, Reino Unido, Finlandia, Alemania y los Países Bajos. La junta nacional de Reagrupament también forma parte del comité ciudadano.
¿Y a este tipo quien le ha dado los supuestos derechos que se arroga?... Yo no, ni me los ha pedido nadie, así que ya es hora de que los catalanes abran los ojos y muestren su disconformidad con esta panda de desgraciados que se erigen en portavoces nuestros sin siquiera haber pedido permiso.
Recordemos que quien calla otorga.
