El título es una máxima muy sabia que -lo reconozco-, me ha costado asimilar porque, como digo constantemente, pienso que quien calla otorga, pero al final te das cuenta de que no vale la pena partirte la cara por gente que no se lo merece en absoluto, por ratas apiñadas cuando les conviene, pero prestas a darse de bocados como una sola sobresalga. Y yo no tengo nada de rata, lo aseguro.
Estos espécimenes están muy extendidos. Sobreviven en cualquier medio; realmente en todos sin distinción.
Mis dentelladas y zarpazos los dirijo a espécies importantes, de calado, nunca a simples ratas de alcantarilla. Lamento haberlo hecho últimamente, me han distraido estúpidamente al estar tan cercanas y tirárseme encima, pero no volverá a pasar.
Por cierto, nada de esto tiene que ver con JV y yo, seguimos siendo buenos amigos, habiéndo charlado un rato esta tarde.