domingo, 8 de abril de 2012

Cosas de domingo, 08 de abril de 2012

La 'Carnicera' o 'Asesina' ya no está en casa.
Afortunadamente no se ha muerto como Negret, aunque me he tirado horas llorando igual.

En febrero, por el cumpleaños de mi hija, le di un ultimatúm mostrándole mi pierna hecha una carnicería, que ya no soportaba más esta tortura de que me atacase sin motivo, de no poder andar por casa tranquila.
Vino, pero no pudo llevársela porque no había manera de meter al bicho en el transportín.

Mi niña ha sido más astuta que la gata. Ha venido con un transportín de tela y lo ha dejado en el sofá. Naturalmente, como el bicho este es una chafardera de tres pares, se ha metido dentro, como hace con los bolsos, bolsas y cualquier cosa que dejes por ahí. ¿Dentro? Pues ¡zas!, cremallera al canto. ¡Por fin!

Lo malo es que ha tenido que irse ya, que la locatis esa se estaba poniendo histérica y no hemos podido charlar apenas.

Sé que será feliz en casa de mi hija, pero me duele haberla perdido. La echaré de menos porque cuando no estaba en plan agresivo era muy dulce y pasé meses buscándola, una gata lo más parecida posible a la original que mi madre mató en su demencia y por la cual lloramos todos.

"¿Por qué, mamá, si era pequeñita, sólo tenía dos meses?"
Esto me lo decía mi hijo llorando y como era pequeño, le dije que no, que Bimba se había ido pero que volvería el día menos pensado.
Por esto me puse a buscar por todas partes una gatita semejante y cuando la encontré una mañana, la llevé a casa y la dejé allí, en la sala de estar, yendo a buscar a mi niño al cole.

Antes de abrir la puerta tuve que darle instrucciones, pues él entraría como un elefante en una cacharrería, lo habitual, y sólo faltaba que pisara al bicho ese sin darse cuenta.
Le dije que andase con cuidado de donde poner los pies, que tenía una sorpresa en casa y no fuera a cagarla.

Fue muy bonito, no estaba a la vista y cuando me dijo "¿Qué?" le indiqué debajo de un mueble. La sacó de allí con una sonrisa de oreja a oreja. Nunca le vi tan feliz...

Por esto me duele haber tenido que prescindir de ella, ha sido un fracaso muy grande.
Está enferma, lo sé. Seguramente se le han reproducido los quistes que motivaron su agresividad a mí (porque antes no, nunca), pero bueno, como sólo me ataca a mí, estará contenta en casa de mi hija, a la que adora. Y encima tiene terraza, ¡yujuuuuuú!

Acabo de preguntarle a mi hija mediante SMS que cómo está la tonta... Dice que bien, que está a un lado del sofá inspeccionándolo todo pero sin moverse.
Que se vaya preparando, que cuando la 'Carnícera' se cerciore de que es la dueña y señora de la casa, mi hija y mi yerno vendrán a pedir cobijo, ¡juas juas!

6 comentarios:

  1. Con todo y eso se disgusta una porque la crias con mimo la das tu cariño y las molestias por encontrarla por lo que pasó antaño con la otra gatita. Pues que leches los cojes cariño, pero chica a este paso te dejaba para el arrastre cualquier día y tampoco puedes estar a todas horas al loro por si se te tira o donde estará metida liando alguna. Donde tu hija estará perfecta y además la podrás ver y saber de ella.
    Eso si no te eches otro gato mas.

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  2. De momento problema resuelto. Ahora si te regalan otro di que no. Si acaso un canario...pero que no cante, porque tambien acaban siendo molestos.

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  3. Siento que te hayas tenido que separar de tu gata, pero bueno, piensa que era necesario. Un cachorro de león es muy mono, y te puedes encariñar con él, pero cuando crece, te puede matar.

    Me recuerda al comunismo: bonito y utópico cuando es minoritario, pero terrible cuando toma el poder.

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  4. Así es, ANITA, tú lo sabes bien porque te pasó lo mismo.

    ¡Ni hablar, aquí ya no entra ningún bicho!
    He tenido toda la mañana la ventana del estudio abierta y las puertas de los dormitorios.
    Me he pillado varias veces cerrando detrás mío, por la fuerza de la costumbre, je je je...
    Es una gozada no tener que hacerlo.

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  5. Periódico, no se te ocurra regalarme un canario. Ni una tortuguita, ni...

    ¡Qué descanso!

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  6. Sí, luispi, era necesario, se había acostumbrado y ya he soportado la tortura demasiados años.

    Espero que cuando vaya a casa de mi hija no me reciba saltándome a la cara...

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