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martes, 14 de febrero de 2012

La necedad de lo políticamente correcto




El invento progre de lo políticamente correcto se está convirtiendo en una mordaza aunque eso sí, sólo para los que se la dejan poner, ya que -en este caso- la bocaza catarata de insultos de Joan Tardà (ERC) es de sobra conocida.

En la imagen Carlos Dívar, presidente del Tribunal Supremo (TS) y también del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)

Durante la comparecencia, diputados catalanes como Joan Tardà (ERC) y Mercè Pigem (CiU) se han quejado de la poca utilización del catalán en la justicia, en sus resoluciones o a la hora de aceptar recursos en lengua catalana, como ocurre en el caso del Tribunal Supremo. Dívar ha recordado su respeto por lenguas como el catalán y ha señalado que una vez tuvo en su juzgado que contratar los servicios de la ONG Karibú, de inmigrantes africanos, para que le ayudasen en un caso en el que necesitaba de un traductor de "mandingo".

¡Como se ha puesto el representante de los Països de Cuchufleta y Chichinabo!
Lo que no ha sido más que una respuesta para explicar que en su tribunal se traduce lo que haya que traducir, ha despertado las iras de quien demasiado a menudo no se corta en insultar a otros.




"Retire o aclare esa referencia desgraciada a la lengua mandinga", ha tronado entonces el portavoz de ERC, Joan Tardà, que ha considerado la anécdota "ofensiva" para los catalanohablantes, que el diputado ha cifrado en diez millones.

Y como no, Dívar se ha disculpado, aceptando la mordaza.

Esta gentucilla no tiene más que ladrar para que ya no puedas hablar con normalidad, teniendo que pensarte diez veces lo que vas a decir porque lo que para ti no tiene nada de injurioso (repito que la anécdota del mandingo no era más que para demostrar que se buscan traductores de la lengua que sea, hasta del venusiano si hace falta), ellos le buscan siempre los tres pies al gato y ladran, ladran sin descanso hasta que los carentes de personalidad se alarman y ceden.

Eso sí, el políticamente correcto sólo es para los demás, ellos pueden injuriar todo lo que se les antoje, que para algo son superiores.