He quedado tan hartita de los indepes que me voy a relajar un poco con mis cosas aunque no sea domingo porque también en la vida real tengo un trabajo de mucho cuidado últimamente y no paro un momento, me siento agotada. Lástima que este trabajo no se cobre, conque al menos voy a divertirme un poco.
En el merendero de Les Planes, en Vallvidrera, donde solíamos ir toda la familia al completo, incluso amigos. Unas sabrosas costilladas con butifarra y alcachofas a la brasa y allioli.
Era normal que yo apareciera esgarrinchada por subirme a los árboles y trepar por el bosque, mi abuelo Jaume siempre me curaba con un chorro de vino de la bota. Esperit de vi, lo llamaba (espíritu de vino) y aseguraba que curaba. Dado que se trataba de alcohól y nunca padeci ninguna infección, pues sí, funcionaba. Al menos no me ponían bosta de vaca como los monjes medievales, ¡juas!
Tenía cinco años en esta foto y ya manejaba esa escopeta, tan alta como yo, sin problemas aunque por entonces no tenía mucha puntería, sólo le daba a las latas de tomate sobre una piedra.
Años más tarde, cuando "hice la mili", je je je... Aquí ya hacía caer piñas de las ramas de un solo disparo, tanto con escopeta como con pistola.
Las dos fotos de arriba se las dedico con mucho humor a los ciberdelincuentes que me las cogen y las sacan de contexto asegurando que soy "una tipa peligrosa". Es que ya me cansa ver aquella que publiqué en una entrada de humor al alimón con mi amigo Periódico, ambos -por separado- empuñando una pistola y un revólver con cara fiera, remedando a Charles Bronson en 'Yo soy la justicia'.
Anda que no le sacan jugo mis enemigos y como son tontos del culo, seguro que ahora afirman que lo llevo en los genes. ¿El qué? No sé, porque no soy agresiva en absoluto y las armas sólo me gustan para tirar piñas, en cambio ellos llevan la necedad bien arraigada, ancestral, diría yo. Me gustaría conocer a su familia para ver si son normales porque su mentalidad no lo es en absoluto.
Esta foto tiene cierta historia, llegó a manos del equipo policial 122 porque me largué de casa siendo menor, harta de las chifladuras de mi señora madre que ya me tenían hasta el moño.
No voy a entrar en detalles, era una buena mujer, pero demasiado prepotente y dominante, haciendo bailar a todos al son que ella tocaba.
Lo que sí diré es que la poli no dió conmigo y regresé voluntariamente por los ruegos de mi madrina a quien visité. Ahora, como madre, comprendo lo que les hice sufrir, pero es que hay progenitores que son culpables de ello por su prepotencia y negarse a escuchar, por ello a mis hijos no les he prohíbido nada, sólo informado, aconsejado y alertado. Si se equivocan será responsabilidad suya.
En el camping 'El Toro Bravo'. Aunque no lo parezca, la edad es similar a la foto anterior. En aquella iba con la cara lavada y en esta maquillada. Fue por la tarde, preparada para ir a la disco al anochecer, sólo tenía que cambiarme de ropa.
Bueno, ya me he distraido un rato, que buena falta me hacía. Veremos cuánto tardan en salir estas fotos tergiversadas, lo cual me importa un pimiento. El cobarde es el que se esconde al tiempo que tergiversa y como la mentira tiene las patas muy cortas, acaba partiéndose los piños tarde o temprano.



