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El tema se está haciendo una bola de nieve. Las personas con orientación sexual distinta a lo que se considera normal, parece que están ansiosas por gritar a los cuatro vientos sus distintas preferencias.
Exigen, cómo los musulmanes exigen mezquitas. Exigen "igualdad", sin darse cuenta de que ellos mismos se declaran distintos y se encierran en un
ghetto: peluquerías para gays, hoteles para gays, restaurantes para gays...
Absurdo. Tengo varios amigos homosexuales, de esos serios que viven su opción en privado, con pareja estable o bien buscándola. Ni se sienten bichos raros ni quieren exhibirse en carrozas, pintarrajeados cómo monas, ni mucho menos sienten necesidad alguna de "exigir derechos" que ni esos saben cuáles son porque no saben lo que quieren.
Nos ha jorobado la cosa esa que nació con un sexo, se operó para conseguir el contrario, pero tampoco le satisfizo y los gilipollas que pierden el culo para complacer a todos esos degenerados, van y le otorgan el
género neutro. Género
subnormal le otorgaria yo sin más zarandajas.
Me ha impelido a escribir sobre esto la noticia de una
actriz que va a casarse con su novio y se declara bisexual. A mí qué me importa; en todo caso, debería importarle al novio, pero cómo ya sabemos que a los animales de la farándula les encanta revolcarse todos mezclados, el novio debe estar frotándose las manos de puro gozo, ¡dos por el precio de una!
La noticia en sí no me hubiese llamado la atención porque las guarradas no son novedad. Lo que indigna es que se empeñen en exigir "igualdad". ¿A qué consideran ellos igualdad? ¿Acaso es que les molesta
perder fans por declarar unas orientaciones sexuales que no compartimos la mayoría?
Los "artistas", los que lo son así, entre comillas, deberían saber que
sólo son caras y cuerpos con los que sus
fans sueñan al verlos interpretar papeles en la pantalla. Y si te sale tu ídolo con que hasta disfruta tirándose al chihuahua que lleva a todas partes en el bolso, pues va a ser que la imagen se desmorona y te quedas, no frío, sino congelado.
Rock Hudson fue un actor guapísimo. Salió del "armario" cuando ya estaba muy enfermo de sida, con un pie en la tumba. Su confesión no afectó a su carrera porque esta ya estaba acabada hacía tiempo. Así como los actores de verdad siguen interpretando excelentes papeles hasta su vejez, los que sólo son una cara bonita pierden el trono de galán o de sirena cuando aparecen las arrugas.
Si Rock Hudson hubiese confesado su inclinación (que se sospechaba de todas formas) cuando estaba en la cúspide del éxito, habría caído estrepitosamente porque por muy guapo que fuese y engañase con sus papeles de galán, ninguna mujer soñaría estar en los brazos de un hombre que afirma gozar sólo con hombres.
Los "artistas" se creen divinos. Se creen con potestad incluso, para exigir ser adorados, hagan lo que hagan y sean cómo sean, sin darse cuenta de que si están donde están es por la fantasía que reflejan en sus papeles y que cuando se empeñan en mostrar sus vergüenzas que deberían ser privadas, se desmoronan los cuatro palos del sombrajo y sus
fans se apartan, en busca de otro ídolo que no les salga rana.
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