sábado, 2 de noviembre de 2013

Becarios. Esas cosssasss...





Definición conocida de becario: a) persona que si cobra algo (será una suerte) es algo así como un ochavo moruno. En cristiano: 5 euros la hora más o menos.
b) Se les reconoce porque son tremendamente inútiles, incapaces de hacer un simple copia-pega.
c) Los hay que cobran un pastón por ser hijos, hermanos o sobrinos del que maneja la caja.

En resumidas cuentas, soportarlos en los medios noticieros se está convirtiendo en un espanto porque denigran el colectivo periodístico con faltas garrafales, no sólo ortográficas y de sintaxis, sino que encima son incapaces de teclear correctamente y te ponen el signo de exclamación o de interrogación con una separación de la palabra: "¡ Ya vale !", por "¡Ya vale!". Horroroso.

Actúan en medios importantes, como La Vanguardia, e-noticíes, El País, El Mundo... Por todas partes.
Luego nos salen los comentaristas que ante una queja por no entender nada de lo que dice otro, van y lo defienden con el argumento de que aunque no sepa escribir, hay que permitirle expresarse. Sí señor, que se exprese todo el mundo como le parezca, lo malo es que de esta manera, poco o nada van a poder expresar porque al ver semejante texto, la reacción natural es ignorarlo y pasar a otro. Al menos, así lo hago yo porque aseguro que son verdaderos jeroglíficos.
Pero a los redactores de noticias no deberían permitirles esto, y sin embargo ahí están, subiendo los colores de vergüenza ajena a las personas cultas.

¿Qué pasa con los medios? ¿Creen que con empleados incultos van a vender más por "acercarse a la plebe"? ¿O simplemente forman parte de la plebe porque tener dinero no garantiza ser culto?

El anafabetismo y sus derivados tuvieron una época, pero hoy día resulta asombroso encontrarlo todavía, más que nada, porque no son precisamente abuelos quienes incurren en ello.
La desidia campa a sus anchas y vamos para atrás. El futuro nos depara oscuridad.


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