Este domingo no voy a hablar de cosas personales, aunque casi.
Me ha molestado mucho el enésimo intento de esas boñigas que siguen a José Luis de Valero, tonto en el mundo entero.
En mi entrada sobre Artur Mas y sus chifladuras hay un tal Tío Chinto de Couzadoiro, sujeto del que no sabía nada hasta su llegada.
Cuando al día siguiente tuve tiempo para ir a su blog y devolverle la visita como se estila entre blogueros educados, me encontré allí al troll habitual, el milnicks que unas veces se hace pasar por mí y otras echa mano a su inacabable registro del engaño.
Como es habitual en esa rata pestilente, reprochó al tío del tintorro haberme comentado.
Yo me limité a comentar el tema, a favor, puesto que estaba de acuerdo. Y nada más, a la rata no la mencioné ni de pasada, como si no existiera.
Pero al volver vi que nos había borrado a ambas.
¿Qué culpa tengo yo de llevar pegada a esa rata putrefacta e inoculada de rabia? Lo bueno fue comprobar quienes son los seguidores del baboso: la tripulación del Almirante Atorrante, cabrón por detrás y por delante.
Esto ya cambia sensiblemente el asunto porque la rata suele dar la brasa en el blog de mi comentarista habitual Bucan, pero éste no tiene un pelo de tonto y pasa de ella como si fuera una cagarruta de perro en la acera.
Así que ¿por qué el tío patapalo me ha borrado sin más, sobretodo porque fue él quien vino a mi blog sin que nadie lo llamase? Por esto, por formar parte de la cuadrilla boñiga.
Supongo que el hacerme ir a su blog era para recopilar datos, aunque vete a saber cuáles, ya que son todos públicos porque yo misma los digo.
Desde luego, De Valero y sus seguidores son mierda pura, no se salva ni uno.